Chile: desempleo alcanza 9,5% y empleo anota inédita caída fuera de la pandemia

Chile: desempleo alcanza 9,5% y empleo anota inédita caída fuera de la pandemia

La tasa de desocupación en Chile llegó a 9,5% en el trimestre móvil mayo-julio de 2026, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El dato supone un alza de 0,8 puntos porcentuales en 12 meses y perfila un escenario laboral más frágil, en el que la fuerza de trabajo subió 0,7%, pero los ocupados disminuyeron 0,2% frente al mismo período del año anterior. En paralelo, las personas desocupadas aumentaron 10,4%, impulsadas por quienes están cesantes y quienes buscan empleo por primera vez.

El informe del INE dejó otra señal de alerta: por primera vez en la serie histórica fuera del período de pandemia se observó una caída interanual del número de personas ocupadas, con 16.292 puestos de trabajo menos. El contraste entre el mayor ingreso de personas al mercado laboral y la reducción de empleos efectivos ayuda a explicar la aceleración del desempleo.

Desempleo sube y empleo retrocede: radiografía del trimestre

El aumento de la desocupación se produce en un contexto de mayor participación en el mercado laboral, pero con una creación de empleo que no acompaña ese ritmo. La variación de +0,7% en la fuerza de trabajo se conjugó con un -0,2% de ocupación y un +10,4% en los desocupados, configurando un deterioro interanual del balance empleo-búsqueda.

Al mismo tiempo, la tasa de desocupación ajustada estacionalmente se ubicó en 9,3%, sin cambios frente al trimestre móvil previo, un indicador útil para observar la evolución subyacente del fenómeno más allá de efectos propios de cada estación. Sin embargo, el dato interanual reafirma que la presión sobre el empleo persiste.

Brecha por género: mujeres superan el 10% de desocupación

Las diferencias por sexo se mantienen. Entre las mujeres, la tasa de desempleo alcanzó 10,3%, con un alza de 0,6 puntos porcentuales en 12 meses. Entre los hombres, llegó a 8,9%, equivalente a un incremento de 1 punto porcentual en igual período.

El INE precisó que la caída interanual del empleo se explicó exclusivamente por los hombres, cuya ocupación disminuyó 1,1%, mientras que entre las mujeres aumentó 1%. El contraste sugiere que, pese a una tasa de desocupación femenina más elevada, la absorción de empleo para ellas mostró señales algo más favorables en la comparación anual.

Informalidad en 26,5%: persistencia de un desafío estructural

La tasa de ocupación informal llegó a 26,5%, lo que implica un aumento de 0,5 puntos porcentuales en 12 meses. En términos prácticos, más de una cuarta parte de las personas ocupadas se desempeña en empleos con características de informalidad, una condición que limita ingresos estables, reduce la protección social y añade fragilidad al tejido laboral.

La persistencia de la informalidad como uno de los focos de tensión del mercado del trabajo chileno complejiza la recuperación, pues obliga a compatibilizar la creación de puestos con el tránsito hacia ocupaciones de mejor calidad.

Región Metropolitana: 9,5% de desempleo y mayor atención

En la Región Metropolitana, el INE reportó una tasa de desocupación de 9,5% en mayo-julio, con un incremento de 0,3 puntos porcentuales en 12 meses. Dado el peso específico de la capital en la actividad y el empleo nacionales, el dato regional refuerza la fotografía de un mercado laboral bajo presión y convierte a la zona en un punto de observación clave para los próximos meses.

Gobierno: señales mixtas y reforzamiento de programas

El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, reconoció la complejidad del cuadro: “El desempleo todavía afecta a más de 980 mil personas. Detrás de cada cifra hay una familia, un joven buscando su primera oportunidad, una mujer que quiere trabajar”

Con todo, destacó elementos que a su juicio muestran avances recientes: “El desempleo femenino vuelve a bajar y también disminuye la informalidad respecto del trimestre anterior. Pero mientras tengamos a tantos chilenos buscando trabajo, no podemos estar conformes”.

Mas subrayó el impulso del programa Modo Empleo, que, según dijo, ha generado más de 35 mil empleos y activado oportunidades para cerca de 125 mil personas. Añadió que el Ejecutivo está trabajando con gobiernos regionales, municipios y empresas para acelerar inversiones y destrabar proyectos.

Empresarios y academia: debilidad del mercado y mayores costos

Desde el sector privado, la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Susana Jiménez, sostuvo que las cifras “vienen a confirmar la debilidad que tiene el mercado laboral”. Agregó: “Nos preocupa y nos ocupa a todos, porque tenemos una situación de desempleo muy elevado hace ya más de 40 meses; informalidad que no cede”. A su juicio, se requieren medidas para ampliar las oportunidades de empleo y abordar el aumento de los costos asociados a la contratación.

El economista de la Universidad Autónoma Esteban Viani vinculó parte del deterioro a un entorno de bajo crecimiento económico y a la falta de inversión significativa, lo que habría llevado a postergar expansiones. Añadió que el alza de costos laborales también incide en las decisiones de contratar, mencionando la Ley de 40 Horas, el incremento del salario mínimo y la implementación gradual de la reforma previsional. “Todo esto sumado genera un alza en el costo de contratar a una persona”, afirmó.

La combinación de mayor participación laboral, desaceleración del empleo e incremento de la informalidad configura un panorama en el que la velocidad de la recuperación se vuelve determinante. En este contexto, la interacción entre actividad económica, inversión y políticas de fomento al empleo será clave para definir si el repunte del desempleo es transitorio o si anticipa una tendencia más persistente.

Conviene recordar que el 9,5% de desocupación no implica que esa proporción de toda la población adulta esté sin trabajo: la medición se calcula sobre la fuerza de trabajo (ocupados más quienes buscan empleo y están disponibles). Lo que refleja el alza reciente es que más personas están saliendo a buscar empleo mientras la ocupación no crece al mismo ritmo, un desajuste que, si se prolonga, tiende a presionar al alza la tasa de desempleo.

De cara a los próximos trimestres, la trayectoria de la contratación y el despliegue de inversiones, junto con la capacidad de contener la informalidad, perfilarán el pulso del mercado laboral. El desempeño de la Región Metropolitana, por su peso en el total nacional, seguirá siendo un termómetro prioritario.

¿Cómo se interpreta el 9,5% de desocupación?

La tasa se calcula sobre la fuerza de trabajo y no sobre toda la población. El aumento en mayo-julio indica que más personas están participando activamente del mercado, pero el número de ocupados no acompaña ese flujo. La consecuencia es un incremento de los desocupados, que crecieron 10,4% en 12 meses, en un contexto donde la ocupación cayó 0,2% y, fuera del período pandémico, se registró por primera vez una disminución interanual de ocupados con 16.292 empleos menos.

Qué observar en los próximos meses

La evolución del mercado laboral dependerá del comportamiento de la inversión y la actividad, la respuesta de la contratación y la capacidad para elevar la calidad del empleo en un escenario de costos laborales al alza y presión informal. Según el INE, la tasa de desocupación ajustada estacionalmente se mantuvo en 9,3%, un punto de referencia para seguir la tendencia subyacente mientras se despeja si el actual deterioro es coyuntural o el umbral de una fase más prolongada.

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