Mañalich valora migración a Chile: la mayoría ha aportado al país

Mañalich valora migración a Chile: la mayoría ha aportado al país

El exministro de Salud, Jaime Mañalich, reapareció en la agenda pública tras sostener reuniones con el equipo del líder republicano José Antonio Kast, y lo hizo con una postura que busca matizar el tono del debate sobre la crisis migratoria en Chile. En diálogo con BioBioChile, el exsecretario de Estado subrayó que la llegada de extranjeros, “en su inmensísima mayoría”, ha significado un aporte concreto para el país, en especial frente al envejecimiento poblacional y lo que describió como “una crisis de población gigantesca”. En esa línea, destacó su impacto en el sistema de salud y llamó a reforzar las herramientas de documentación e identificación en las fronteras para enfrentar de mejor forma el avance del crimen organizado.

Una reaparición con matices en el debate migratorio

Mañalich afirmó tener “una posición un poquito diferente” a la que domina actualmente la discusión política, marcada por el énfasis en endurecer la frontera norte y acelerar expulsiones. A su juicio, la conversación pública ha tendido a simplificar un fenómeno que combina dimensiones demográficas, laborales y de seguridad. Sin desconocer los desafíos del control fronterizo, insistió en que el análisis debe considerar los aportes de la migración, en particular en sectores donde el país evidencia brechas estructurales.

El reingreso del exministro a la discusión ocurre tras reuniones con el equipo de José Antonio Kast, un referente clave del sector que ha instalado la seguridad y el control fronterizo como temas prioritarios. Mañalich, sin contradecir la necesidad de fortalecer la fiscalización, introdujo un contrapunto: la migración regular, dijo, ha sido un componente relevante para sostener servicios e instituciones, y excluir esa dimensión empobrece el diagnóstico.

“Crisis de población gigantesca” y aporte al sistema de salud

En su evaluación de fondo, el exministro sostuvo que Chile atraviesa “una crisis de población gigantesca”, en la que la llegada de extranjeros ha permitido compensar el déficit demográfico. Como ejemplo concreto, destacó el impacto en el sistema sanitario: según sus estimaciones, cerca del 20% de los médicos que ejercen en Chile son extranjeros, lo que equivale a alrededor de 12 mil profesionales.

Sin esos inmigrantes calificados… estaríamos en un problema bastante serio de pobreza”, advirtió, aludiendo tanto al sistema público como al privado. Subrayó, además, que estos profesionales cumplen con exámenes, certificaciones y requisitos formales para ejercer, lo que desmiente la idea de una inserción carente de controles. Para Mañalich, esta contribución es clave en un país con población que envejece y con demandas sanitarias crecientes.

Narcotráfico en expansión y movilidad del delito

Consultado sobre la relación entre migración y delincuencia, Mañalich evitó generalizaciones. Advirtió, no obstante, que el narcotráfico a nivel regional es un fenómeno en expansión que no circunscribe su acción a las fronteras nacionales. “En todo el mundo, no solo en Chile, el narcotráfico está aumentando”, señaló, apuntando a que las presiones y tensiones entre Estados Unidos, Colombia y Venezuela pueden empujar capitales criminales hacia nuevos territorios, entre ellos Chile.

En este contexto, insistió en que los actores delictuales “se mueven a través de la frontera” y buscan asentarse donde encuentran condiciones propicias para operar. Por ello, llamó a fortalecer los mecanismos de detección y persecución dirigidos específicamente a quienes se vinculan con el crimen organizado, deslindando con claridad entre la migración regular y las redes ilícitas transnacionales.

Identificación y documentación: un eslabón clave

Sin responsabilizar de manera directa a las políticas previas, Mañalich enfatizó la necesidad de perfeccionar los sistemas de documentación e identificación de las personas que ingresan a Chile. “Hay que hacer un esfuerzo mucho mayor en identificar y documentar adecuadamente a quienes entran”, planteó, dando cuenta de que el intercambio de antecedentes delictuales con países de origen sigue siendo un proceso “complejo y difícil”.

El exministro comparó este escenario con las complicaciones que enfrentan otros países, citando el caso de Estados Unidos y su programa visa waiver, donde la carencia de información penal actualizada se transforma en un obstáculo para el control migratorio. Su punto, insistió, no busca relativizar el problema, sino ubicar a Chile dentro de una realidad más amplia en la que el flujo de información confiable resulta determinante para tomar decisiones eficaces.

Entre el aporte y el control: evitar las generalizaciones

Mañalich reiteró que resulta equivocado extrapolar la conducta de grupos delictuales a la totalidad de las personas migrantes. Por un lado, destacó el aporte de quienes ingresan de manera regular y se integran al mercado laboral cumpliendo con los requisitos exigidos. Por otro, insistió en fortalecer las herramientas de detección y persecución contra quienes, aprovechando la porosidad de las fronteras y los vacíos de información, buscan expandir actividades vinculadas al crimen organizado.

En su mirada, el reto consiste en sostener ambas líneas de acción de forma simultánea: reconocer el efecto positivo de la migración calificada —de especial impacto en áreas críticas como la salud— y, al mismo tiempo, cerrar espacios a las redes ilícitas que operan en distintos países de la región.

La discusión abierta por Jaime Mañalich suma matices a un debate fuertemente polarizado. Su planteamiento reconoce una doble realidad: la migración como válvula de escape para una “crisis de población gigantesca” y, en paralelo, la urgencia de mejorar la identificación y el intercambio de antecedentes en frontera para responder al avance del narcotráfico y del crimen transnacional. El recorrido del exministro por estos ejes sugiere que el país enfrenta un dilema menos binario de lo que habitualmente se plantea: integrar mejor a quienes aportan y, simultáneamente, reforzar las capacidades del Estado para controlar y sancionar a quienes abusan de las brechas del sistema. En este equilibrio —evitar la generalización, priorizar la evidencia disponible y perfeccionar herramientas de control— podría estar una parte sustantiva del camino para encauzar el fenómeno migratorio sin renunciar a la seguridad ni desconocer su aporte a sectores estratégicos, como el de la salud.

Puntos clave de la postura de Mañalich

  • La migración, “en su inmensísima mayoría”, ha sido un aporte para Chile en un contexto de envejecimiento poblacional.
  • Chile enfrenta “una crisis de población gigantesca” y la migración ayuda a compensar el déficit demográfico.
  • En salud, cerca del 20% de los médicos serían extranjeros (aproximadamente 12 mil), con exámenes y certificaciones para ejercer.
  • Se debe evitar generalizaciones: distinguir entre migración regular y redes vinculadas al crimen organizado.

Control fronterizo y contexto regional mencionados

  • El narcotráfico está aumentando a nivel global y los actores delictuales “se mueven a través de la frontera”.
  • Las tensiones entre Estados Unidos, Colombia y Venezuela podrían empujar capitales criminales hacia otros territorios, incluyendo Chile.
  • Es necesario un mayor esfuerzo en identificación y documentación de quienes ingresan; el intercambio de antecedentes penales es “complejo y difícil”.
  • Comparación con el caso de visa waiver en Estados Unidos, donde la falta de información penal dificulta el control migratorio.

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