Después de cuatro meses de programación, Sesiones Latente cerró en septiembre su primera temporada con 12 conciertos gratuitos realizados en Sala Latente. La propuesta reunió a 12 músicos y agrupaciones regionales, y abrió un espacio para la circulación, el reconocimiento y el encuentro en torno a la música de autor de la Región de Coquimbo.
El proyecto contó con financiamiento del Fondo de la Música, convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Su propósito fue fortalecer el ecosistema musical local mediante presentaciones en vivo, acciones de mediación y experiencias de encuentro entre artistas y audiencias.
La cartelera, desarrollada entre junio y septiembre, incluyó proyectos provenientes de La Serena, Coquimbo, Vicuña y Ovalle. El programa recorrió géneros como el pop, el rock, el blues, el jazz, el folklore, la música de raíz, la fusión y otras expresiones contemporáneas.
Una programación diversa para la escena regional
Además de ampliar el acceso de los públicos a las propuestas locales, la iniciativa buscó favorecer la circulación de los artistas y contribuir al reconocimiento de sus obras, con especial atención a la música de autor. De este modo, Sesiones Latente generó nuevas oportunidades de visibilización para la creación musical regional.
La serie comenzó en junio con la presentación de Animales de Lumière y continuó con Tírala pa’ Arriba, Less & Banda y Cafuzo. En julio participaron Fonk Machine y ULS Big Band. Durante ese mes, algunos conciertos debieron ser reprogramados debido al fuerte temporal que afectó a la región, aunque el proyecto mantuvo su desarrollo.
La agenda retomó su ritmo habitual en agosto con las actuaciones de Pájarxs de Tierra, Natalia Corvetto, Cuarteto Boros, Mañana Hay Ruido y Franka Miranda. El ciclo concluyó a comienzos de septiembre con Magnolia Blues Rock.
Para los músicos, cantautores y creadores convocados, la experiencia permitió ampliar la difusión de sus propuestas, estrechar la relación con las audiencias y dar mayor visibilidad a sus procesos creativos. Asimismo, facilitó que proyectos de distintas comunas compartieran escenario, encontraran nuevos públicos y posicionaran sus obras dentro de la escena musical regional.
Con ello, el ciclo aportó a la creación de más espacios para el trabajo artístico local y al fortalecimiento de las trayectorias de quienes desarrollan su labor desde la Región de Coquimbo.