La primera encuesta Cadem conocida tras la segunda vuelta presidencial dibuja un clima de optimismo de cara al nuevo ciclo político que se iniciará en marzo. De acuerdo con el sondeo, una mayoría de los consultados estima que al país le irá bien bajo la administración del presidente electo José Antonio Kast, mientras que las expectativas sobre el futuro alcanzan su punto más alto en años. Las prioridades declaradas por la ciudadanía se concentran en control de la inmigración ilegal, orden fiscal y reactivación del crecimiento y el empleo, y, a la vez, emergen con fuerza atributos de liderazgo y gestión asociados al nuevo mandatario. En paralelo, los indicadores sobre la evaluación del gobierno saliente de Gabriel Boric dan cuenta de un retroceso en la aprobación y un aumento de la desaprobación en la recta final del periodo.
Clima de optimismo en el inicio del nuevo ciclo
Según la medición, el optimismo sobre el futuro llega a 61%, su nivel más alto desde marzo de 2018. Este umbral sugiere que, tras la segunda vuelta presidencial, se instala un ánimo favorable respecto de la marcha del país. La cifra es relevante tanto por su magnitud como por el contexto, al tratarse del primer pulso de opinión pública posterior al desenlace electoral. Más allá de los matices, la lectura central es que una amplia franja de la ciudadanía anticipa un escenario de mejora, un elemento que —de sostenerse— puede incidir en el respaldo inicial a las principales definiciones de gobierno y en el clima con que se inaugura la agenda de marzo.
Expectativas sobre el gobierno de José Antonio Kast
De manera consistente con ese ánimo, el sondeo registra que un 55% de los encuestados cree que a Chile le irá bien con el gobierno del presidente electo José Antonio Kast. Un 18% estima que el desempeño será “regular”, mientras que un 20% proyecta un escenario “mal” o “muy mal”. La distribución de estas percepciones marca un punto de partida con saldo positivo para la próxima administración. Aunque persiste un segmento crítico, la mayoría favorable configura un respaldo inicial que suele ser clave para el despliegue de las primeras medidas. El contraste entre quienes esperan buenos resultados y quienes prevén un mal desempeño perfila, además, el tipo de expectativas que la opinión pública depositará sobre fenómenos como la seguridad, la economía y el orden institucional.
Motivaciones del electorado de Kast
Entre quienes votaron por Kast, el sondeo identifica tres motivaciones principales. La primera es su programa de gobierno, mencionado por un 49% de sus votantes. Le siguen, con 37%, la intención de evitar el triunfo de Jeannette Jara y el Partido Comunista, y con 32% el objetivo de impedir la continuidad del gobierno del presidente Gabriel Boric. Este orden de razones revela una combinación de adhesión propositiva —asociada a la oferta programática— y de voto en clave contraria a una alternativa política o a la continuidad del oficialismo saliente. La relevancia atribuida al programa sugiere que el contenido de la agenda y su ejecución serán observados de cerca por ese electorado, al tiempo que la motivación por frenar a un adversario político marca una frontera ideológica clara respecto de las posiciones en disputa.
Promesas y prioridades para la agenda
Las promesas de campaña que la ciudadanía considera prioritarias se ordenan en torno a tres ejes. En primer lugar, el cierre de fronteras para frenar la inmigración ilegal, que concentra el 60% de las menciones. En segundo término, el ajuste fiscal para reducir el gasto del Estado, con 29%. Y, en tercer lugar, el objetivo de crecimiento económico al 4% junto con la creación de empleo, con 19%. El énfasis mayoritario en el control fronterizo sugiere que el tema migratorio se posiciona como el principal imperativo ciudadano. A su vez, la relevancia del ordenamiento de las cuentas públicas y de la expansión económica con empleo establece un marco de expectativas donde la disciplina fiscal coexiste con la demanda de dinamismo productivo.
Atributos del liderazgo y señales de autoridad
Los encuestados destacan del presidente electo atributos de liderazgo y gestión. Sobresalen el carácter (70%), la autoridad y liderazgo (65%), la capacidad para hacer crecer la economía (63%) y la capacidad para enfrentar la delincuencia y el narcotráfico (61%). Esta configuración de atributos refuerza la expectativa de un mandato orientado a la toma de decisiones firmes, con foco en seguridad y reactivación, dos de las áreas que, de acuerdo con la misma encuesta, concentran preocupaciones y metas de corto plazo. La sintonía entre atributos percibidos y prioridades ciudadanas tiende a facilitar la lectura de coherencia entre diagnóstico y ejecución, al menos en el arranque de la administración.
Símbolos de gobierno: La Moneda y el rol de la Primera Dama
Entre las definiciones que concitan mayor respaldo, destaca la decisión del presidente electo de vivir en el Palacio de La Moneda, considerada una buena idea por el 60%, frente a un 22% que discrepa. A la vez, un 66% valora positivamente que durante el gobierno de Kast se recupere el rol de la Primera Dama. Ambas señales, asociadas a la identidad institucional del Ejecutivo, parecen conectar con un anhelo de normalización de ritos y protocolos del poder, a la par de una demanda por mayor presencia y cercanía desde el núcleo de la jefatura de Estado. El respaldo a estas definiciones operativas, más allá de su dimensión simbólica, puede interpretarse como parte de un clima que privilegia orden, continuidad de tradiciones y centralidad del mando.
Termómetro del gobierno saliente
En paralelo al escenario que se abre para el próximo gobierno, la encuesta muestra que la aprobación del presidente Gabriel Boric se sitúa en 33%, dos puntos menos que la semana anterior, mientras la desaprobación sube a 62%, tres puntos más. Estas variaciones reflejan el desgaste del Ejecutivo en la recta final de su mandato, un fenómeno habitual en transiciones políticas, pero que en este caso se expresa en un aumento simultáneo de la evaluación negativa y una retracción de la positiva. La foto de cierre del ciclo saliente, así, contrasta con el ánimo mayoritariamente optimista que se instala para la etapa que comenzará en marzo.
Seguridad, economía e inmigración: ejes que ordenan la agenda
El posicionamiento del control de la inmigración ilegal como prioridad, junto con la demanda por ajuste fiscal y crecimiento con empleo, perfila una hoja de ruta donde la ciudadanía espera definiciones rápidas y efectivas. La percepción de autoridad y carácter atribuida al presidente electo se alinea con esa expectativa, mientras la confianza en su capacidad económica y para enfrentar la delincuencia sugiere un mandato claro para articular seguridad y reactivación.
Ritos del poder y respaldo ciudadano
El apoyo a vivir en La Moneda y a la recuperación del rol de la Primera Dama indica que los símbolos de gobierno importan para una parte significativa de la población. En el inicio de un nuevo periodo, estos gestos pueden operar como señal de orden y continuidad institucional, aspectos que, de acuerdo con los resultados, la ciudadanía valora en el arranque de la próxima administración.
La fotografía que deja esta primera encuesta tras la segunda vuelta muestra una mayoría optimista, un mandato temático claro —inmigración, orden fiscal, crecimiento y empleo— y un perfil de liderazgo que la ciudadanía asocia con decisión y capacidad de gestión. El reto para el próximo gobierno será traducir ese capital inicial en políticas públicas visibles y resultados medibles, en un contexto en que el escrutinio ciudadano se concentra en seguridad y economía. Al mismo tiempo, el cierre del ciclo actual, con aprobación en 33% y desaprobación en 62%, instala una vara de comparación que hará más nítidos los contrastes en la evaluación de los primeros meses. La combinación de expectativas altas y prioridades definidas augura un comienzo intenso, donde la coherencia entre promesas y ejecución será clave para sostener el respaldo mayoritario reflejado por el sondeo.