Por Luis Bruna
Casi seis meses después de la clausura de Oxígeno, conocido como Discoteque O2, la situación administrativa del recinto continúa sin resolverse. El local, ubicado en la avenida Costanera de Coquimbo, permanece sin patente de alcoholes, lo que le impide retomar completamente las actividades que desarrollaba antes del cierre.
Antecedentes de la clausura
La clausura se concretó el 26 de marzo de 2026, luego de una fiscalización en la que participaron funcionarios municipales y personal de la Armada. Durante el procedimiento se retiraron bebidas alcohólicas y, según los antecedentes levantados en esa ocasión, el establecimiento no contaba con patente municipal ni autorización para vender alcohol.
El propietario de O2, Ricardo Álvarez, sostiene que después presentó documentos relacionados con la concesión que obtuvo en diciembre de 2024 y con la recepción de las obras. De acuerdo con su versión, esos antecedentes permitieron levantar la clausura y obtener una patente comercial para funcionar como restaurante.
Álvarez afirma que actualmente espera recuperar tres autorizaciones vinculadas al recinto: restaurante diurno, restaurante nocturno y discoteca.
La postura de la Municipalidad de Coquimbo
La Municipalidad de Coquimbo entregó una versión distinta sobre el estado de las autorizaciones. Según explicó, el establecimiento tenía una patente de discoteca y otra de restaurante de alcoholes a nombre de Sociedad Industrial Bioquín y Compañía Limitada.
Ambas patentes registraron su último pago durante el primer semestre de 2020. Desde la segunda mitad de ese año no se realizaron nuevos pagos, por lo que, de acuerdo con el municipio, perdieron su vigencia. Posteriormente, durante 2026, se formalizó la caducidad de las dos patentes antiguas.
En la actualidad, el contribuyente dispone de una patente comercial provisoria para operar como restaurante sin venta de alcohol. Esta autorización podría convertirse en definitiva si se cumplen los requisitos que aún están pendientes.
La principal diferencia entre ambas posiciones está en el futuro de las patentes de alcoholes. Mientras el propietario señala que busca recuperar las autorizaciones, la municipalidad sostiene que las anteriores fueron caducadas y que, hasta ahora, no se ha presentado una nueva solicitud de patente de alcoholes para el establecimiento.
Sesenta trabajadores siguen afectados
La paralización de las actividades también ha tenido consecuencias laborales. La administración de O2 informó que 60 trabajadores continúan afectados por la imposibilidad de reanudar completamente el funcionamiento del recinto. Esta cifra corresponde a antecedentes entregados por el propio establecimiento.
Vecinos y locatarios del sector señalaron que durante los meses de cierre han percibido más tranquilidad y vigilancia. Algunos valoran el incremento de los patrullajes, mientras que otros expresan preocupación ante una eventual reapertura y consideran necesario mantener una mayor presencia preventiva durante la noche.
En paralelo, Ricardo Álvarez proyecta una nueva etapa para O2, con la intención de ampliar el rango de edad de su público y diversificar la oferta musical, gastronómica y de entretención. Entre sus planes también figura una inversión denominada Costanera Rooftop. Por ahora, sin embargo, se trata de una proyección de la administración y no existe una fecha confirmada para la reapertura.