Imported Article – 2026-05-14 04:01:56

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La madre del fallecido sargento Javier Figueroa Manquemilla realizó duras acusaciones tras conocerse nuevos antecedentes de la investigación por su muerte en Puerto Varas. En entrevista con Radio Bío Bío, Marlene —madre del funcionario policial— sostuvo que su hijo “no se suicidó” y que existiría participación de terceras personas en el hecho. Sus declaraciones se producen luego de que trascendiera que la llamada que originó el procedimiento donde el uniformado perdió la vida habría salido de un teléfono asociado al propio sargento, y que el disparo que lo mató provino de su arma de servicio. Estos elementos, lejos de zanjar el caso, han intensificado las dudas de la familia respecto de la versión inicial.

La controversia se ha visto alimentada por detalles revelados durante el proceso investigativo. La familia afirma que el teléfono celular del funcionario habría sido encontrado sin chip, mientras que su arma apareció enfundada. Para Marlene, tales circunstancias resultan incompatibles con la hipótesis de un suicidio. Por ahora, las autoridades no han entregado nuevos antecedentes oficiales, y las diligencias continúan para esclarecer el deceso del sargento.

La madre niega el suicidio y exige justicia

La madre del carabinero cuestionó con fuerza los trascendidos sobre un eventual suicidio. “Dijeron supuestamente que mi hijo se había suicidado. Y a nosotros, desde el primer día, nos dijeron a toda la familia que no era suicidio”, señaló. Marlene recalcó que su hijo salía a diario a cumplir funciones con su armamento institucional, por lo que —de haber tenido esa intención— habría tenido múltiples oportunidades de concretarla: “Mi hijo, si se hubiese querido suicidar, lo hubiese hecho en cualquier momento porque él salía todos los días a trabajar con su armamento”.

En ese marco, la mujer fue categórica al subrayar su convicción de que el uniformado fue víctima de terceros. “Yo pido justicia. Que se haga justicia por mi hijo, porque mi hijo no se mató, lo mataron”, dijo. Sus palabras reflejan no solo el dolor de la pérdida, sino también la desconfianza respecto del relato preliminar que circuló apenas conocida la muerte del sargento. Para la familia, las piezas disponibles no encajan con la explicación más difundida.

La llamada que originó el procedimiento y el arma de servicio

Uno de los datos más sensibles que emergieron en la investigación es que la llamada que originó el procedimiento policial en que murió el sargento habría sido emitida desde un teléfono asociado al propio funcionario. A ello se suma que, según antecedentes del caso, la bala que le quitó la vida habría salido de su arma de servicio. Estos elementos —que podrían sugerir un escenario doméstico o de autoinflicción— son, para la familia, motivo de mayor sospecha y no de certeza.

Desde la perspectiva de los cercanos, el hecho de que ambos elementos apunten al entorno del propio sargento no resuelve el caso; más bien abre interrogantes. ¿Quién estaba en control del teléfono y del arma al momento de los hechos? ¿Bajo qué circunstancias se iniciaron las comunicaciones previas al deceso? Estas preguntas, planteadas por los familiares, alimentan la exigencia de profundizar y agotar todas las líneas investigativas.

Teléfono sin chip y arma enfundada: dudas que persisten

La familia afirma que, tras el suceso, el teléfono celular del funcionario habría sido encontrado sin chip, un detalle que, a su juicio, enturbia el panorama. Al mismo tiempo, sostienen que el arma apareció enfundada. Para Marlene, esos dos elementos chocan con la idea de un suicidio inmediato y deliberado: “Él no iba a hacer la llamada, iba a guardar el teléfono, se iba a matar e iba a poner el revólver en su funda”, cuestionó.

En su relato, la cronología de los objetos —un teléfono sin chip y un arma guardada— resta verosimilitud a la versión inicial y fortalece la tesis de que hubo intervención de terceros. La familia insiste en que esos detalles logísticos son relevantes para reconstruir con precisión los minutos previos a la muerte del sargento y para aclarar si alguien más manipuló los elementos involucrados.

Sospechas internas: “El asesino está ahí, en la Comisaría”

La madre del sargento no solo rechaza la tesis del suicidio; también dirige su mirada hacia el entorno institucional del funcionario. “Aquí hay terceras personas involucradas. Para mí, es de ahí mismo en la Comisaría”, afirmó. Y fue aún más directa: “El asesino está ahí, en la Comisaría”. Con estas declaraciones, Marlene apunta a eventuales responsabilidades al interior de la unidad policial.

Sus dichos, sin aportar nombres ni detalles específicos, instalan una hipótesis de conflicto interno que —de confirmarse— tendría profundas implicancias. El señalamiento obliga a resguardar la transparencia de las diligencias y a blindar la investigación de cualquier posible interferencia. Por ahora, la institucionalidad llamada a esclarecer los hechos mantiene silencio público sobre estas imputaciones, mientras los pasos investigativos siguen su curso.

¿Información sensible y envidias? La hipótesis de la familia

Marlene también sugirió que su hijo podría haber manejado información sensible vinculada a dinámicas internas de la unidad, lo que —sostiene— habría motivado animadversiones: “Yo creo que a mi hijo le tenían envidia porque él era muy bueno en lo que hacía”. En esa línea, planteó que el sargento “sabía cosas que no tenía que ver ahí en la Comisaría” y que, por ello, “lo callaron”.

Estas afirmaciones añaden una capa más al caso, al insinuar un posible contexto laboral complejo alrededor del uniformado. Sin embargo, al no existir pronunciamientos oficiales nuevos, este ángulo se mantiene —por el momento— en el terreno de las sospechas de la familia, a la espera de pericias y testimonios que permitan confirmar o descartar esas percepciones.

Investigación en curso y falta de nuevos antecedentes oficiales

Hasta ahora, las autoridades no han emitido nuevos antecedentes oficiales respecto de estas acusaciones. Las diligencias continúan orientadas a esclarecer las circunstancias de la muerte del funcionario policial y a reconstruir con precisión la secuencia de hechos. En paralelo, la familia sostiene su demanda de justicia y de una pesquisa exhaustiva que contemple todas las hipótesis, incluidas las que involucran a eventuales terceros.

Frases claves de la madre del sargento

– “A nosotros, desde el primer día, nos dijeron a toda la familia que no era suicidio.”
– “Mi hijo, si se hubiese querido suicidar, lo hubiese hecho en cualquier momento.”
– “Aquí hay terceras personas involucradas.”
– “El asesino está ahí, en la Comisaría.”
– “Sabía cosas que no tenía que ver ahí en la Comisaría (…) y por eso lo callaron.”

Lo que se sabe del caso hasta ahora

– La muerte del sargento Javier Figueroa Manquemilla ocurrió en Puerto Varas.
– La llamada que originó el procedimiento habría salido de un teléfono asociado al funcionario.
– La bala que terminó con su vida habría provenido de su arma de servicio.
– La familia sostiene que el teléfono fue hallado sin chip y que el arma apareció enfundada.
– No se han entregado nuevos antecedentes oficiales mientras siguen las diligencias.

La controversia que rodea la muerte del sargento Figueroa Manquemilla concentra, por ahora, versiones encontradas: de un lado, la convicción de su familia de que no se trató de un suicidio; del otro, un proceso investigativo en desarrollo y sin pronunciamientos recientes. A la espera de pericias concluyentes, la prioridad es garantizar una indagatoria rigurosa, con pleno resguardo de la evidencia y de todas las líneas posibles, para ofrecer una respuesta clara y fundada tanto a los cercanos del uniformado como a la ciudadanía.

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