Madre del sargento Figueroa acusa a Carabineros: A mi hijo lo mataron

Madre del sargento Figueroa acusa a Carabineros: "A mi hijo lo mataron"

La madre del fallecido sargento Javier Figueroa Manquemilla emitió este martes duras declaraciones que reactivan las dudas en torno a la muerte del uniformado en Puerto Varas. En conversación con Radio Bío Bío, Marlene —madre del funcionario policial— afirmó que su hijo “no se suicidó” y que habría terceras personas involucradas, apuntando directamente a funcionarios de Carabineros de Chile. Los dichos surgieron tras conocerse nuevos antecedentes: la llamada que gatilló el procedimiento donde murió Figueroa habría sido emitida desde un teléfono asociado al propio sargento, y la bala que terminó con su vida habría salido de su arma de servicio. Estos elementos, según la familia, profundizan los cuestionamientos a la versión inicial de los hechos.

La negación de un suicidio y el llamado de una madre a la justicia

Marlene fue categórica en su rechazo a la hipótesis de un suicidio de su hijo. “Dijeron supuestamente que mi hijo se había suicidado. Y a nosotros, desde el primer día, nos dijeron a toda la familia que no era suicidio”, afirmó. La madre también destacó que, de haber existido tal intención, su hijo habría tenido múltiples oportunidades debido a su labor diaria y al porte de armamento institucional: “Mi hijo, si se hubiese querido suicidar, lo hubiese hecho en cualquier momento porque él salía todos los días a trabajar con su armamento”. En su testimonio, insistió en pedir que se esclarezcan los hechos y reiteró su demanda: “Yo pido justicia”.

Antecedentes que abren interrogantes: la llamada y el arma de servicio

Dos antecedentes alimentan las dudas de la familia. Por un lado, se conoció que la llamada que originó el procedimiento policial en que murió Figueroa habría provenido de un teléfono asociado a él mismo. Por otro, en la indagatoria se estableció que la bala que lo mató habría salido de su arma de servicio. Para los cercanos al sargento, esos datos no zanjan el caso: por el contrario, lo complejizan y dejan abiertas preguntas sobre las circunstancias exactas del procedimiento y lo que ocurrió antes del disparo. La familia sostiene que estos elementos, lejos de sustentar una hipótesis de suicidio, incrementan las sospechas respecto de la participación de terceros y de eventuales irregularidades en torno a la escena.

Teléfono sin chip y arma enfundada: los puntos que inquietan a la familia

Marlene también cuestionó el estado en que se hallaron objetos clave. Según señaló, el teléfono celular de su hijo habría sido encontrado sin chip, mientras que el arma de servicio apareció enfundada. En sus palabras, ese cuadro resulta incompatible con la tesis autoinfligida: “Él no iba a hacer la llamada, iba a guardar el teléfono, se iba a matar e iba a poner el revólver en su funda”. Para la familia, la forma en que fueron encontrados el celular y el arma refuerza la sospecha de que terceros intervinieron antes o después del disparo. Esos detalles, afirman, requieren una explicación precisa que hasta ahora no ha sido entregada de manera pública.

Sospechas que apuntan a la Comisaría

Durante la entrevista, la madre del sargento dijo sospechar de personas al interior de la propia institución. “Aquí hay terceras personas involucradas. Para mí, es de ahí mismo en la Comisaría”, declaró. En una frase que refleja el nivel de desconfianza, agregó: “El asesino está ahí, en la Comisaría”. Marlene reiteró su convicción de que su hijo no actuó por voluntad propia: “Yo pido justicia. Que se haga justicia por mi hijo, porque mi hijo no se mató, lo mataron”. Estas afirmaciones instalan un foco de atención sobre el entorno laboral del sargento y suman presión a las diligencias en curso para determinar eventuales responsabilidades.

“Sabía cosas”: la tesis de información sensible y envidias

La familia también plantea que el sargento podría haber tenido conocimiento de situaciones internas en su unidad. “Yo creo que a mi hijo le tenían envidia porque él era muy bueno en lo que hacía”, señaló Marlene. En la misma línea, sostuvo que su hijo “sabía cosas que no tenía que ver ahí en la Comisaría” y que por ello “lo callaron”. Estas impresiones, compartidas públicamente, suman un elemento más a la narrativa familiar: el posible móvil detrás de una acción de terceros. Sin embargo, hasta ahora no se han entregado detalles oficiales que confirmen o desmientan esa hipótesis, que sigue siendo una convicción expresada por la madre.

Investigación en curso y ausencia de nuevos antecedentes oficiales

Pese a la intensidad de los cuestionamientos, las autoridades no han emitido nuevos antecedentes oficiales respecto de estas acusaciones. De acuerdo con la información disponible, continúan las diligencias investigativas para esclarecer las circunstancias de la muerte del funcionario policial. La familia insiste en que los elementos revelados —la procedencia de la llamada, el origen del disparo, el estado del teléfono y del arma— plantean inconsistencias que deben ser examinadas con rigor. En este escenario, el foco está puesto en que la investigación pueda precisar la secuencia de hechos y evaluar si hubo o no intervención de terceros, como sostiene la madre.

Lo que dijo la familia, en sus palabras

– “No era suicidio”: la madre afirma que, desde el primer día, les señalaron que no se trataba de un suicidio y rechaza que se filtren antecedentes en esa línea.
– “Si se hubiese querido suicidar, lo habría hecho”: argumenta que, por portar arma a diario, su hijo habría tenido oportunidades previas para atentar contra su vida.
– “El asesino está ahí, en la Comisaría”: sostiene que hay terceros involucrados y dirige sus sospechas a personas del entorno institucional.
– “Lo callaron”: plantea que el sargento sabía información interna y que eso podría explicar lo ocurrido.

Puntos clave por esclarecer

La llamada de origen: determinar con precisión cómo y por qué se generó desde un teléfono asociado al funcionario.
Estado del celular: explicar por qué habría sido hallado sin chip y si ello ocurrió antes o después del procedimiento.
Arma de servicio: aclarar las circunstancias en que la pistola habría sido guardada en su funda y su relación con el momento del disparo.
Escenario del hecho: establecer si hubo intervención de terceros, como sostiene la familia, o si los antecedentes respaldan otra hipótesis.

Reflexión informativa final: Las declaraciones de la madre del sargento Javier Figueroa Manquemilla concentran la atención en una premisa: la necesidad de un esclarecimiento completo y transparente. Entre dudas sobre la llamada, el arma de servicio y los objetos hallados, la familia confronta la versión inicial con sospechas de intervención de terceros y presuntas tensiones internas. Mientras no existan nuevos antecedentes oficiales, el caso seguirá orbitando entre esos dos polos: el relato de la familia y las conclusiones que arrojen las diligencias en curso. La expectativa pública se dirige ahora a que la investigación entregue respuestas verificables que permitan comprender, sin ambigüedades, cómo y por qué murió el funcionario en Puerto Varas.

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