La más reciente encuesta de Criteria volvió a reflejar movimientos en la evaluación ciudadana del Gobierno. La aprobación del presidente José Antonio Kast cayó a 36%, lo que representa una baja de dos puntos en comparación con la medición previa. En paralelo, la desaprobación del Mandatario se mantuvo en 51%, mientras que el porcentaje de quienes no tienen una postura definida sobre su gestión subió a 13%, dos puntos más que en el sondeo anterior.
El estudio también exploró la percepción sobre el manejo de la actual situación de emergencia que enfrenta el país, la valoración de atributos personales del Jefe de Estado, las expectativas económicas y el respaldo a iniciativas clave del Ejecutivo, como el proyecto de ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico. En conjunto, los resultados delinean un escenario de evaluación mixto, con luces y sombras para La Moneda: avances acotados en respaldo a políticas específicas, estabilidad en la desaprobación y señales de confianza en materia económica que coexisten con dudas sobre la conducción de la emergencia y la cercanía del Presidente con la ciudadanía.
Caída de la aprobación presidencial y estabilidad en la desaprobación
La aprobación presidencial se ubica en 36%, dos puntos por debajo de la medición anterior, confirmando una tendencia de ajuste a la baja. Este descenso se produce en un contexto en que la desaprobación permanece sin cambios en 51%, umbral que sugiere una crítica consolidada a la gestión. Por su parte, el alza del segmento que “no sabe/no responde” o no define postura —que llega a 13%— introduce un componente de incertidumbre en la lectura del clima de opinión.
El cuadro resulta particularmente relevante de cara a la gobernabilidad: una aprobación en retroceso y una desaprobación estabilizada en niveles altos obligan a la autoridad a sostener una narrativa de resultados, al tiempo que pueden tensionar la capacidad de articular acuerdos. El incremento de indecisos, por otro lado, abre un espacio competitivo en el terreno simbólico y comunicacional, donde los próximos hitos de gestión podrían decantar percepciones aún en formación.
Percepción sobre la gestión de la emergencia
El manejo de la emergencia nacional emerge como un eje clave de evaluación. De acuerdo con el sondeo, un 40% considera que el Gobierno recorre un camino “incorrecto” en esta materia, mientras que un 37% lo estima “adecuado”. La cercanía de ambas cifras, aunque inclinada hacia la mirada crítica, sugiere un país dividido respecto de la estrategia adoptada, con márgenes todavía disputables para la conducción oficial.
Esta percepción importa no solo por sus efectos inmediatos sobre la aprobación presidencial, sino también porque la conducción de crisis suele convertirse en un termómetro de competencia, liderazgo y empatía. La brecha entre quienes ven desaciertos y quienes respaldan las acciones es, por tanto, una zona a observar en próximas mediciones, toda vez que puede incidir tanto en la evaluación del Ejecutivo como en el apoyo a iniciativas legislativas vinculadas a la reconstrucción y la recuperación.
Imagen del Presidente: fortalezas laborales, debilidades de cercanía
En el plano de los atributos personales, la imagen del Jefe de Estado muestra un perfil robusto en desempeño y liderazgo, pero con flancos abiertos en el vínculo con la ciudadanía. Según Criteria, un 56% lo define como “trabajador”, un 53% considera que “va de frente” y un 50% lo califica como “competente”. En suma, la figura presidencial preserva capital en dimensiones asociadas a capacidad ejecutiva, franqueza y eficiencia técnica.
El contrapeso aparece en la percepción de cercanía y sensibilidad social. Solo un 34% lo ve como un líder cercano, y un 37% estima que es sensible frente a los problemas de las personas. Este desbalance entre atributos “duros” (trabajo, liderazgo, competencia) y “blandos” (empatía, proximidad) ayuda a explicar por qué fortalezas operativas no necesariamente se traducen en mejoras lineales de aprobación cuando se enfrentan coyunturas críticas, como una emergencia nacional.
Economía y estabilidad: expectativas divididas pero favorables
La dimensión económica entrega señales más benévolas para el Gobierno. El 54% de los encuestados cree que la actual administración tiene capacidad para impulsar el crecimiento económico, y la mitad de la muestra (50%) considera que puede otorgar estabilidad al país. En un escenario de exigencias múltiples, contar con un piso de expectativas positivas en estos ejes resulta estratégico: crecimiento y estabilidad suelen fungir como criterios de desempeño que ordenan el debate público y repercuten en la evaluación global del Ejecutivo.
Estas percepciones podrían operar como amortiguadores de la crítica en otros frentes, siempre que la agenda económica logre traducirse en avances tangibles. De lo contrario, la brecha entre expectativas y resultados podría también erosionar esos activos.
Proyecto de Reconstrucción: apoyo moderado y dudas sobre beneficiarios
El proyecto de ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico, impulsado por el Ejecutivo, registra un 37% de apoyo, con un aumento de un punto respecto de la medición anterior. En contraste, creció el porcentaje de personas “sin una postura favorable”, que pasó de 31% a 33%, mientras que un 30% manifestó rechazo a la propuesta. El mapa sugiere un respaldo moderado, con un bloque crítico relevante y una franja intermedia que aún no se alinea con una aprobación nítida.
Respecto de los beneficiarios percibidos, un 46% cree que la iniciativa favorecería principalmente a grandes empresas y personas de mayores ingresos. A su vez, un 35% considera que el proyecto busca fomentar el empleo para la población general. Esta tensión interpretativa puede condicionar el debate político y comunicacional en torno a la ley, obligado a conciliar la promesa de reactivación con garantías de equidad en su diseño e implementación.
Gabinete: las autoridades con peor evaluación
En la evaluación del gabinete, la ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, continúa como la autoridad peor evaluada, con un 35%. Le siguen la ministra de Energía, Ximena Rincón, con un 38%, y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, con un 42%. Estas cifras muestran un frente comunicacional exigido y carteras económicas bajo escrutinio, factores que suelen tener impacto directo en la percepción del rumbo gubernamental y en la viabilidad de su agenda.
Panorama en cifras clave
- Aprobación presidencial: 36% (baja de 2 puntos respecto de la medición anterior).
- Desaprobación: 51% (sin variación).
- Indefinición sobre la gestión: 13% (sube 2 puntos).
- Manejo de la emergencia: 40% lo ve incorrecto; 37%, adecuado.
- Atributos del Presidente: “trabajador” 56%; “va de frente” 53%; “competente” 50%.
- Cercanía y sensibilidad: “cercano” 34%; “sensible” 37%.
- Capacidad para impulsar crecimiento: 54%; otorgar estabilidad: 50%.
- Proyecto de Reconstrucción: apoyo 37%; “sin postura favorable” 33%; rechazo 30%.
- Beneficiarios percibidos: grandes empresas y altos ingresos 46%; fomento del empleo para la población general 35%.
- Peores evaluaciones en el gabinete: Mara Sedini 35%; Ximena Rincón 38%; Jorge Quiroz 42%.
Temas que marcarán el debate público
- El cruce entre la evaluación de la emergencia y los niveles de aprobación, que podría redefinir prioridades gubernamentales.
- La consolidación de atributos de gestión frente a la necesidad de fortalecer la cercanía y la sensibilidad social.
- La traducción de expectativas económicas en resultados visibles que sostengan la percepción de estabilidad y crecimiento.
- El tramo decisivo del proyecto de Reconstrucción, donde la disputa por el perfil de sus beneficiarios será central para ampliar apoyos.
- El rol del gabinete en la transmisión del mensaje gubernamental y su impacto en la confianza ciudadana.
En suma, la encuesta de Criteria perfila un escenario de contrastes: un Presidente percibido como trabajador, frontal y competente, pero con desafíos de cercanía; una desaprobación estable que convive con expectativas económicas relativamente favorables; y un proyecto de Reconstrucción con respaldo moderado, tensionado por la percepción de a quién beneficia. La lectura de estos vectores sugiere que la disputa por el centro de la opinión pública se jugará en la gestión de la emergencia, la eficacia económica y la capacidad del Gobierno para construir una narrativa de resultados que sea, a la vez, técnica y socialmente resonante.