Pese a la mejora del Imacec en diciembre, el balance económico del período del Gobierno de Gabriel Boric deja a su administración como la segunda de menor crecimiento económico desde el retorno a la democracia, según cifras consolidadas del Producto Interno Bruto (PIB). Con un promedio de crecimiento de 1,9%, el actual Gobierno solo supera al desempeño del segundo mandato de Michelle Bachelet, en un entorno atravesado por volatilidad externa, ajustes macroeconómicos internos y una recuperación desigual entre sectores productivos.
Un promedio que marca el período
El resultado consolidado del ciclo económico bajo la actual administración queda definido por un promedio de 1,9%. Esta cifra instala al período como el segundo de menor expansión desde la transición democrática, una posición que refuerza la lectura de un crecimiento débil y heterogéneo. No solo pesa el entorno internacional y la volatilidad externa, también lo hace el impacto de los ajustes macroeconómicos internos, las diferencias de dinamismo entre sectores y la dificultad para sostener ritmos de expansión más estables.
En ese marco, la discusión pública se ha tensionado entre la necesidad de preservar equilibrios macro y el desafío de recomponer capacidades de crecimiento de mediano plazo. El cuadro final, aun con señales de mejora hacia el cierre del período, muestra un tránsito con avances y retrocesos que, en el agregado, confirman un desempeño acotado.
Trayectoria anual: caídas y repuntes
La secuencia anual confirma la irregularidad del ciclo. En el primer año de Gobierno, la economía creció 2,4%. Ese impulso se debilitó con fuerza en 2023, cuando la expansión se redujo a 0,2%. Posteriormente, en 2024 se observó un repunte hasta 2,6%, y el Imacec de diciembre —con un avance de 1,7%— contribuyó a que 2025 cerrara con una expansión de 2,3%. Este resultado final se ubicó por debajo de la proyección oficial del Ministerio de Hacienda (2,5%).
El carácter pendular del crecimiento, con un punto mínimo en 2023 y un repunte posterior, evidencia un proceso de ajuste con impactos asimétricos. La lectura técnica sugiere que la economía combinó efectos de normalización con una recuperación que se hizo más visible en ciertos rubros hacia el final del período, sin alcanzar el nivel previsto por la autoridad fiscal.
La visión del Ejecutivo
Desde el Ejecutivo, el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, defendió el balance señalando que el Gobierno entregará “la casa ordenada”. En particular, puso énfasis en el desempeño de la economía sin considerar el componente minero, que mostró un comportamiento más dinámico hacia el cierre del período. La distinción no es menor: la brecha entre sectores fue relevante para el resultado agregado, y la evolución del componente no minero se transformó en uno de los argumentos centrales para sostener que la tendencia de fondo exhibe mayor tracción de la que sugiere el dato total.
La interpretación oficial se apoya, así, en la divergencia sectorial: mientras el agregado total del Imacec avanzó moderadamente, la actividad no minera aportó señales de recuperación, lo que para Hacienda refuerza la idea de un cierre con fundamentos más ordenados que los observados en la parte más débil del ciclo.
Reparos del mundo empresarial
La lectura, sin embargo, no es compartida de forma transversal. Desde el sector empresarial, la Confederación de la Producción y del Comercio manifestó reparos sobre el desempeño estructural de la economía y la persistencia de un bajo dinamismo de largo plazo. Su presidenta, Susana Jiménez, apuntó a la necesidad de una agenda pro crecimiento, alineada con las propuestas del economista Jorge Quiroz, para revertir esa trayectoria.
El diagnóstico empresarial pone el acento en la urgencia de retomar políticas y medidas que aceleren la inversión y la productividad, con el objetivo de modificar un patrón de expansión que, por ahora, mantiene a la economía en registros históricamente bajos. Esta postura contrasta con el énfasis del Ejecutivo en el orden macro y en la mejora del componente no minero, y deja instalada una discusión sobre los énfasis de política económica más apropiados para los próximos tramos del ciclo.
Minería, lastre y desafío
La brecha sectorial fue particularmente visible en diciembre. Mientras el Imacec no minero creció 3,0% interanual, la minería registró una caída de -8,1%, arrastrando el resultado total del mes. El desempeño minero tuvo factores coyunturales y estructurales. Desde el sector privado se explicó que parte relevante de la contracción obedeció a la paralización de faenas en la división El Teniente de Codelco, tras un accidente con víctimas fatales. Junto con ello, se identificaron factores estructurales que limitaron el aporte del rubro: menores leyes minerales, aumento de costos operacionales y ajustes en las metas de producción.
Estos elementos no solo incidieron en el resultado mensual, sino que también contribuyeron a perfilar el balance del período. En la medida en que la minería conserva un peso relevante, su retroceso en momentos clave se tradujo en una menor tracción del PIB total, incluso cuando otros segmentos exhibían recuperación. El contraste deja en evidencia la dependencia del agregado respecto del desempeño del sector y la necesidad de resolver limitaciones que, según el propio sector privado, van más allá de coyunturas puntuales.
Tensiones y lecturas contrapuestas
La coexistencia de un promedio de crecimiento de 1,9% con un cierre más dinámico en el componente no minero, y una minería en retroceso, agudizó las diferencias de diagnóstico entre actores públicos y privados. Por un lado, la autoridad destaca un cierre que, a su juicio, ordena la casa y deja bases más claras en los sectores no extractivos. Por otro, el empresariado enfatiza la urgencia de una agenda pro crecimiento para revertir la debilidad estructural, apoyándose en lineamientos que buscan recuperar el dinamismo de largo plazo.
En síntesis, el ciclo terminó mostrando una economía con señales de recomposición en áreas específicas y con rezagos en un motor histórico como la minería. Este contrapunto condiciona la lectura del período y explica la distancia entre las interpretaciones sobre el estado real del crecimiento y sus perspectivas.
Imacec de diciembre: un mes bisagra
El avance de 1,7% del Imacec en diciembre operó como punto de apoyo para que 2025 cerrara con una expansión de 2,3%, aunque por debajo de la proyección oficial (2,5%). La divergencia entre el 3,0% del componente no minero y la contracción de -8,1% en minería condensó la tensión que atravesó al período: un dinamismo más visible fuera del sector extractivo y un freno relevante en la actividad minera, con impactos tanto coyunturales como estructurales.
Claves del debate económico
El Gobierno subraya la mejora al cierre del período y la solidez relativa del Imacec no minero, mientras que el mundo empresarial, a través de la CPC y su presidenta Susana Jiménez, insiste en impulsar una agenda pro crecimiento acorde con lineamientos como los del economista Jorge Quiroz. La definición de prioridades entre orden macroeconómico, recuperación sectorial y reactivación de largo plazo marca la discusión que deja este balance.
Reflexión informativa final: El período concluye con un promedio de crecimiento de 1,9% y un último tramo con señales mixtas: mejora en el frente no minero y debilidad en la minería. Bajo esa dualidad, la administración queda posicionada como la segunda de menor crecimiento desde el retorno a la democracia. Entre la promesa oficial de entregar “la casa ordenada” y el llamado empresarial a una agenda pro crecimiento, el balance exhibe tanto avances parciales como límites estructurales que condicionaron el desempeño agregado del PIB.