La fascinante y arriesgada disciplina del free solo: el testimonio de Nicolás Horta
El pasado 24 de enero, el mundo de la escalada estuvo en vilo mientras el aclamado escalador norteamericano Alex Honnold completaba una asombrosa hazaña al escalar sin cuerdas ni arneses un rascacielos en Taipei. La transmisión en vivo de este evento a través de Netflix cautivó a millones, entre ellos, Nicolás Horta, un joven escalador chileno de 24 años, quien siguió la transmisión con gran interés. Horta, que se especializa en escaladas de hielo, reconoce que la concentración y la preparación son clave en la modalidad del free solo, donde un error puede resultar fatal.
La conexión entre dos escaladores
“Sentí mucha empatía con Honnold”, confiesa Horta. Este escalador chileno ya había dejado su huella en la comunidad de montañistas al ascender en free solo los 500 metros de hielo de una ladera en el Alpamayo, Perú, una montaña que se eleva a 5,947 metros sobre el nivel del mar. En condiciones extremas, con temperaturas de -17.5 grados, Horta completó la escalada en tres horas y media. Aunque estuvo equipado con un arnés y cuerda que no utilizó, la preparación mental y física es fundamental para garantizar la seguridad en este tipo de ascensos.
“En ambas modalidades, ya sea en roca o en hielo, el control mental es esencial”, explica el escalador. Horta menciona un concepto conocido como estado de Flow, donde el deportista alcanza una concentración absoluta, libre de distracciones y miedos. Para llegar a este estado mental, muchos escaladores recurren a técnicas de preparación que incluyen desde sesiones con psicólogos deportivos hasta prácticas de meditación. Horta, por su parte, se beneficia de su amplia experiencia en artes marciales, que le otorgan un enfoque riguroso y la capacidad de abstraerse del contexto.
La preparación física: clave del éxito
La preparación física para el free solo presenta similitudes en ambas superficies. “Se requiere trabajar en elongación, resistencia, y fuerza, además de movimientos específicos de escalada”, detalla Horta. Sin embargo, hay diferencias notables: mientras que el hielo exige habilidades y técnicas para lidiar con la inestabilidad de la superficie, la escalada en roca presenta movimientos más complejos y exigentes.
“Aún más interesantes son los retos de escalar un edificio”, añade Horta. “A diferencia de las montañas, donde las rutas son más impredecibles, en un rascacielos se puede estudiar la arquitectura y cada movimiento antes de realizarlo. Es como seguir una geometría del movimiento que se convierte en un patrón repetitivo en la escalada.” Durante la notable transmisión de Honnold, mientras muchos espectadores mostraban preocupación, Horta observaba con serenidad, reconociendo que Honnold estaba completamente preparado para esa extraordinaria hazaña.
La percepción de un deporte extremo
El free solo ha sido objeto de muchas críticas y especulaciones desde sus inicios. Horta señala que la imagen romántica del escalador impulsivo y desalmado pertenece a un pasado que no tiene cabida en la realidad actual. ““El riesgo está siempre presente, pero hoy se toman todos los resguardos necesarios para minimizarlo”, enfatiza. El enfoque que tienen los escaladores de élite es totalmente diferente al de las generaciones pasadas, donde la preparación y el entendimiento del riesgo eran escasos.
El mismo Honnold ya era una figura reconocida en la comunidad de escaladores antes de su asombrosa ascensión en Taipei, popularizado especialmente por el documental Free Solo, que ganó el Oscar en 2018. En este contexto, Horta reflexiona sobre el impacto del círculo comercial en el deporte: “Se dice que Netflix le pagó medio millón de dólares a Honnold por la transmisión, cifra que fue considerada modesta por el propio escalador”. Eso generó un debate sobre la naturaleza del free solo. ¿Es un espectáculo por sí mismo o un verdadero deporte? Para Horta, la creación de contenido es parte vital del proceso, y considera que Honnold es un gran embajador de esta modalidad.
La admiración y el respeto en el deporte
A pesar de levantar grandes controversias, Honnold es visto por Horta como un referente a seguir. El joven escalador recuerda que lo que Honnold logró en Taipei es “un objetivo cumplido fenomenal”, pero al mismo tiempo, aclara: “No hay posibilidad alguna que yo haga lo que él hace; ese no es mi terreno”.
Este reconocimiento al talento y la dedicación de los otros, junto con un claro enfoque en la seguridad y la preparación, subrayan un tema recurrente en el montañismo moderno: la verdadera maestría en el deporte extremo no radica solo en la audacia, sino en la sensibilidad y el respeto por la vida.
La conversión del free solo en un deporte profesional ha supuesto una evolución significativa. A través de la dedicación, la formación y el compromiso, los escaladores contemporáneos buscan ampliar los límites de la creatividad humana. En la travesía que cada uno de ellos elige emprender, la fusión entre preparación y pasión es lo que realmente llevará a forjar leyendas en esta práctica de riesgo.