Dentro del vibrante panorama empresarial chileno, la historia de Ricardo Urenda resalta no solo por sus conexiones familiares en el ámbito político y legal, sino también por su valiente incursión en el mundo del emprendimiento. Nieto de un reconocido abogado penalista y sobrino nieto de un senador, Urenda ha seguido la senda de su linaje, convirtiéndose también en abogado. Sin embargo, su verdadero anhelo siempre fue hacer realidad su sueño de emprender. En 2016, este anhelo se materializó cuando decidió adquirir Villanelo, una pequeña panadería en el centro de Viña del Mar, marcando el inicio de su carrera en el sector gastronómico.
El inicio del sueño emprendedor
La historia de Urenda como empresario comenzó con una anécdota peculiar. Al faltar $6 millones para completar la compra de Villanelo, vio una oportunidad inesperada al escuchar a su hijo del dueño, quien recién había cumplido 18 años, pidiendo un auto a su padre. En un acto impulsivo, Urenda le entregó las llaves del suyo, cerrando así el trato, aunque quedándose sin vehículo. “Cerramos, y me quedé a pata”, recuerda ahora con una sonrisa.
Esta primera experiencia no fue sencilla, pero le permitió darse cuenta de que el mundo de los negocios era lo que realmente deseaba. Después de dos años, Urenda encontró el financiamiento necesario para adquirir Paula, una panadería y pastelería con cerca de 40 años de historia en Viña del Mar. “A veces nos confunden con Café Paula, una cafetería que existió en Santiago, pero para los viñamarinos, nuestra pastelería es un clásico”, aclara Urenda.
Un modelo de expansión basado en franquicias
Con el esfuerzo y determinación propios de un emprendedor, Urenda no contaba con un gran socio capitalista a su lado. Por lo tanto, decidió optar por un modelo de franquicias que le permitiera crecer de manera sostenible. Así, su negocio fue expandiéndose hacia localidades cercanas como Quillota, Limache, Concón y Villa Alemana. En la actualidad, Paula cuenta con 16 locales que atienden a cerca de 100 mil clientes al mes, vendiendo aproximadamente 6 mil kilos de pan, pasteles y tortas cada mes, consolidándose como una marca regional sólida.
Recientemente, el éxito de su empresa le ha permitido dar el salto hacia la Región Metropolitana, donde abrirá cuatro nuevas ubicaciones en los próximos meses: tres en los Mall Plaza Alameda, Tobalaba y Norte, y una más en Apoquindo, frente al Mall Urbano Tobalaba (MUT). También se suma una nueva apertura en la Región de O’Higgins, en el Outlet Mall de Rancagua. Urenda se muestra optimista y ambicioso respecto a su expansión: «Nuestra meta es mantener un ritmo estable de crecimiento, con cinco a seis locales por año», manifiesta.
Mantenimiento de la identidad regional
A pesar de su deseo de crecimiento, Urenda subraya la importancia de no perder la esencia de su negocio. “No queremos crecer de manera desordenada; nos interesa mantener la identidad de algo regional y artesanal”, explica el empresario. Esta filosofía resuena en su estrategia empresarial, donde prioriza una atención al cliente de calidad por encima de una expansión acelerada que podría comprometer los valores que definen su marca.
Una estructura de franquicias sólida
La cadena de pastelerías abiertas por Urenda hasta la fecha se compone actualmente de 16 locales, de los cuales cuatro están en Santiago y 12 en la región de Valparaíso. De estas, seis son de propiedad directa del empresario y 10 funcionan bajo el modelo de franquicias. Claudia Gaete, una de sus franquiciadas más comprometidas, se ha convertido en socia del negocio, manteniendo una participación del 50% en la marca, mientras Urenda continúa siendo el propietario total de la cadena productiva, que incluye dos centros de elaboración en Viña del Mar. Esta estructura permite a Urenda asegurar que todos los productos se elaboren con las mismas recetas y calidad, un aspecto crucial para la fidelización de su clientela.
En total, esta empresa genera empleo directo a 90 trabajadores, contribuyendo así al desarrollo de la economía local. Urenda destaca que su modelo de negocio no solo busca maximizar ganancias, sino también fortalecer la comunidad a través del empleo y la oferta de productos de calidad, que reflejan la cultura y tradición de la región.
Una historia de perseverancia y visión
La trayectoria de Ricardo Urenda ilustra mentas de cómo la combinación de tradición, familiaridad y un fuerte deseo de superación puede resultar en un emprendimiento exitoso. Desde sus humildes comienzos con una pequeña panadería hasta la creación de una franquicia regional, su visión está centrada en ofrecer un producto que honre la herencia local mientras se prepara para un futuro de expansión controlada. Con planes claros y un creciente reconocimiento en el mercado, Urenda se posiciona como un ejemplo inspirador para futuros emprendedores, que buscan sumergirse en el mundo de los negocios sin abandonar sus raíces y principios.