Una escena que muchos habitantes de la provincia de Limarí nunca han presenciado volverá a repetirse. El embalse La Paloma iniciará el 4 de noviembre un proceso de descargas controladas, luego de 27 años sin una operación de estas características.
El director del Sistema Paloma, Antonio Pizarro, explicó que la medida responde al aumento del agua almacenada y al caudal que continúa ingresando durante la temporada de deshielos.
El nivel del embalse impulsa la decisión
Actualmente, La Paloma acumula alrededor de 580 millones de metros cúbicos de agua, de una capacidad total de 750 millones de metros cúbicos. Esto representa cerca del 80% de su capacidad.
A este volumen se suma un ingreso de 53 metros cúbicos por segundo. Debido a que el período de deshielo aún no concluye, Pizarro señaló que resulta conveniente comenzar anticipadamente con una evacuación gradual del agua.
“Hoy está entrando una gran cantidad de agua, 53 metros cúbicos por segundo, lo que hace aconsejable, debido a que todavía no terminan los deshielos, empezar con un proceso de evacuación gradual”, señaló.
Así se ejecutará la descarga
Inicio por las válvulas de fondo
La primera etapa comenzará el 4 de noviembre, con una descarga de cinco metros cúbicos por segundo, equivalentes a cinco mil litros por segundo. El flujo será conducido hacia el cauce del río mediante las válvulas ubicadas en el fondo del embalse.
Continuidad a través de una compuerta
A partir del 5 de noviembre, la operación continuará por medio de una de las ocho compuertas de La Paloma. Inicialmente, se mantendrá un caudal de cinco metros cúbicos por segundo y, posteriormente, se contemplan aumentos graduales de cinco metros cúbicos por segundo, de acuerdo con el comportamiento de los aportes que reciba el embalse.
Coordinación para proteger a la comunidad
Según explicó Pizarro, la operación está contemplada en el manual de procedimientos del Sistema Paloma. Su ejecución anticipada busca resguardar a las personas, los sistemas de Agua Potable Rural (APR) y las obras de infraestructura situadas en las cercanías del cauce.
Los antecedentes del proceso ya fueron comunicados a la Dirección General de Aguas (DGA) y a la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH), con el objetivo de facilitar la coordinación institucional y la adopción de medidas en los sectores involucrados.
“Yo llamo a la comunidad a estar tranquila, que este es un proceso gradual, que se está haciendo con anticipación”, manifestó Pizarro.
Una reserva para el próximo invierno
La planificación también considera el volumen que se pretende conservar después del período estival. La proyección del Sistema Paloma es llegar a abril con aproximadamente 700 millones de metros cúbicos almacenados.
De esa manera, quedarían 50 millones de metros cúbicos disponibles respecto de la capacidad total del embalse. Ese espacio permitiría recibir eventuales aportes de lluvias o crecidas durante el próximo invierno.
Con esta estrategia, la administración busca equilibrar el almacenamiento de agua con la necesidad de mantener un margen de seguridad frente a nuevos ingresos.
Un hito para una generación del Limarí
Más allá de los aspectos técnicos, la apertura de las compuertas tendrá un significado especial para el territorio. Han pasado 27 años desde la última evacuación de estas características, por lo que numerosos habitantes del Limarí nunca han visto funcionar el embalse en estas condiciones.
“Hay una generación que no ha visto caer agua por las compuertas de Paloma”, expresó el director del Sistema Paloma.