Dos casos graves reactivan la preocupación en la Región de Coquimbo
Las recientes mordeduras atribuidas a arañas de rincón en la Región de Coquimbo volvieron a generar alerta. Uno de los casos correspondió a un joven de 26 años que falleció en el Hospital de La Serena luego de desarrollar un grave cuadro de envenenamiento. En tanto, otro paciente de 27 años permanece internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Provincial de Ovalle, en estado grave, aunque estable.
En este contexto, Jaime Pizarro-Araya, académico e investigador del Departamento de Biología de la Universidad de La Serena y entomólogo del Laboratorio de Entomología Ecológica, explicó las características de esta especie, los efectos de su veneno y las medidas que ayudan a reducir el riesgo de contacto accidental, especialmente con la llegada de las altas temperaturas.
Cómo identificar a la araña de rincón y dónde se refugia
El nombre científico de la araña de rincón es Loxosceles laeta. Se trata de un arácnido de color café, abdomen ovalado y hábitos principalmente nocturnos. Sin embargo, el especialista advirtió que el color no basta para reconocerla, ya que existen otras especies con características parecidas.
Este ejemplar tiene seis ojos distribuidos en tres pares, un rasgo que generalmente requiere aumento para ser observado con claridad. Durante el día suele permanecer en sitios oscuros y poco intervenidos de las viviendas, como detrás de muebles y cuadros, dentro de clósets o en lugares donde se guardan objetos durante largos periodos.
No suele atacar a las personas
Pizarro-Araya enfatizó que la araña de rincón no es una especie agresiva. En general, los accidentes ocurren cuando el ejemplar queda atrapado y es comprimido contra la piel de una persona.
Los efectos que puede provocar su veneno
El riesgo principal está en el veneno que la araña inocula a través de los colmillos de sus quelíceros, que son sus apéndices bucales. El envenenamiento provocado por esta especie recibe el nombre de loxoscelismo y puede alcanzar distintos niveles de gravedad.
Dolor, lesiones y daño sistémico
Entre las primeras manifestaciones pueden aparecer dolor, inflamación y lesiones cutáneas. En algunos casos, estas heridas evolucionan hasta producir necrosis, es decir, la muerte del tejido afectado.
El cuadro puede agravarse cuando el veneno genera efectos en todo el organismo. En esas situaciones puede provocar la destrucción de glóbulos rojos, daño renal y otras complicaciones capaces de poner en riesgo la vida del paciente.
Qué hacer ante una posible mordedura
Ante la sospecha de una mordedura de araña de rincón, se recomienda lavar la zona con agua y jabón, aplicar frío local de forma intermitente con hielo envuelto en un paño y mantener en reposo el área afectada.
La indicación principal es acudir de inmediato a un servicio de urgencia, sin esperar a que la lesión se oscurezca ni a que aparezcan síntomas generales.
Qué prácticas se deben evitar
No se deben realizar cortes sobre la herida, succionar la zona, aplicar torniquetes o calor, ni utilizar remedios caseros, ya que estas acciones pueden empeorar la situación.
Si es posible, se puede fotografiar al ejemplar sin exponerse a un nuevo accidente, porque la imagen podría ayudar a identificar la especie. Sin embargo, capturar o fotografiar la araña nunca debe retrasar la atención médica.
El tratamiento dependerá de la evaluación clínica y de la evolución de cada paciente. Puede incluir exámenes, seguimiento médico e incluso hospitalización.
Señales para volver a urgencias
Si después de una primera atención aparecen fiebre, vómitos, orina oscura o coloración amarilla en la piel, es necesario regresar inmediatamente a un servicio de urgencia.
Medidas para prevenir accidentes dentro del hogar
La prevención cobra especial importancia durante la primavera y ante la proximidad del verano. Para reducir las posibilidades de contacto accidental, el entomólogo recomendó mantener una limpieza periódica en las zonas menos intervenidas de la vivienda.
- Revisar especialmente los espacios detrás de muebles y cuadros, el interior de los clósets y los lugares donde se acumulan cajas, papeles, ropa en desuso u otros objetos.
- Sacudir y revisar la ropa, el calzado y las toallas antes de utilizarlos, sobre todo si estuvieron guardados durante mucho tiempo.
- Separar las camas de las paredes y evitar que la ropa de cama toque el suelo.
- Usar guantes al mover objetos almacenados en bodegas, clósets u otros lugares poco frecuentados.
El académico subrayó que estas medidas deben aplicarse durante todo el año, aunque es recomendable reforzarlas especialmente durante el periodo estival.