El reconocido Daniel Muñoz, actor y folclorista nacional, retoma su estrecho vínculo con la Región de Coquimbo mediante una agenda que reúne sus dos grandes pasiones: la música y el cine. Junto a la agrupación Los Concho’e Vino, el artista desarrolla una gira por la zona y participa en actividades relacionadas con la producción audiovisual.
En conversación con Diario El Día, Muñoz aborda su regreso a la región, el papel social y político del arte en un escenario marcado por las dificultades del financiamiento cultural y la vigencia de la serie “Los 80”, producción reconocida como patrimonio cultural audiovisual chileno.
Una agenda por cuatro ciudades de la región
La gira contempla presentaciones confirmadas el 8 de octubre en Coquimbo, el 9 en Vicuña, el 10 en Ovalle y el 11 en La Serena. El recorrido propone un viaje musical y emotivo por la identidad chilena, además de conversatorios destinados a difundir la película “Mil Pedazos”, rodada en el valle de Elqui, y la participación posterior en el Festival de Cine de La Serena (FECILS).
Un espectáculo pensado para compartir con el público
El encuentro con Los Concho’e Vino está planteado como una experiencia participativa. El repertorio recorre distintas expresiones musicales de Chile y la función se extiende por aproximadamente una hora y media. Para Muñoz, la interacción con quienes asisten al teatro es una parte esencial del espectáculo.
El financiamiento sigue siendo un desafío para la música chilena
Muñoz sostiene que hacer música y desarrollar actividades artísticas en Chile requiere importantes recursos humanos, técnicos y logísticos, además de traslados y equipamiento. Por ello, considera que cualquier apoyo económico es bienvenido y que la falta de respaldo dificulta que los artistas puedan ejercer y desarrollar su profesión de manera independiente.
En su opinión, la institucionalidad debe involucrarse activamente en la realización de eventos artísticos, porque ese respaldo también fortalece la cultura del país. A su juicio, el arte es una parte esencial y transversal de la cultura: un concierto puede reunir a personas con distintas opiniones y acercarlas a través de una experiencia común.
La organización que permite combinar la actuación y la música
El actor explica que compatibilizar sus dos actividades exige mucha planificación, una agenda ordenada y un trabajo de producción constante. La productora de Los Concho’e Vino coordina los tiempos de Muñoz, del resto de la agrupación y del equipo, además de encargarse de la logística de cuatro conciertos consecutivos, el viaje al norte, la mantención de los equipos, la preparación de las presentaciones y la difusión entre el público.
Ese trabajo permite que el artista se concentre en su labor sobre el escenario. Aunque durante el último tiempo ha reducido su actividad audiovisual, señala que actualmente está dedicado principalmente a la música.
Dos formas distintas de contar historias
Muñoz no establece una preferencia entre la actuación y la música, ya que considera que ambas disciplinas son igualmente interesantes. Reconoce que participar en una película o en una obra de teatro es muy diferente de realizar una gira musical, pero encuentra un punto en común: en los dos casos se cuentan historias, ya sea actuando o cantando.
También observa que ambos ámbitos se han convertido en territorios cada vez más distintos y enriquecedores, especialmente por el contacto con las personas. Según explica, la música permite una cercanía mayor con el público que una película, porque en el cine la obra queda en la pantalla y el intérprete ya no está presente. Los conversatorios asociados a “Mil Pedazos”, filmada en la región, son una forma de recuperar ese diálogo directo con los espectadores.
El arte como espacio político y comunitario
La diferencia entre hacer política y pertenecer a un partido
Para Muñoz, el arte es política, aunque eso no significa que un artista deba pertenecer a un partido político. Distingue entre hacer política y militar en una organización partidaria: desde el escenario, sostiene, se construye conciencia social, se genera comunidad y se forman opiniones a través de lo que se entrega mediante la música.
Por esa razón, considera que la dimensión política es fundamental para el trabajo artístico y que las expresiones culturales pueden contribuir a la reflexión colectiva.
Preocupación por el futuro del financiamiento cultural
El actor afirma sentir preocupación, pero no miedo ante la situación del país. Plantea que todavía quedan varios años en los que las autoridades pueden frenar proyectos artísticos o, por el contrario, respaldarlos. También espera que el gobierno elegido por la ciudadanía sea condescendiente y atento con las personas que lo eligieron.
En su visión, los proyectos artísticos son relevantes para el desarrollo de las personas, especialmente de los niños y jóvenes, y también entregan apoyo y compañía a los adultos mayores. Además, ayudan a crear comunidad, fortalecer la cultura y consolidar la identificación de los chilenos frente a otros pueblos. Para Muñoz, la cultura representa el ADN y el carné de identidad de un país.
Respecto de los recortes, asegura que ya se están produciendo, aunque el escenario todavía es incipiente y no permite saber con claridad qué ocurrirá hacia el final del año. Su evaluación del panorama no es alentadora, debido a que esas reducciones afectan aquello que algunas personas consideran menos importante por desconocer el valor del arte en la cultura nacional. Por eso, estima necesario que la comunidad exprese su opinión y haga visible la importancia de mantener estas oportunidades.
“Los 80” mantiene un impacto que atraviesa generaciones
Al referirse al significado de la serie “Los 80”, Muñoz identifica su principal impacto en un hecho concreto: la producción todavía se emite y continúa siendo vista. Relata que recientemente una madre le contó que su hijo de solo dos años veía la serie. En una visita a una tienda de antigüedades, el niño tomó un teléfono antiguo y comenzó a hablar por él, lo que llevó a la mujer a preguntarse cómo podía saber qué era ese aparato y cómo se utilizaba si ya no forma parte de la vida cotidiana. La respuesta, según ella, estaba en la serie.
El actor también cuenta que algunas familias se acercan a saludarlo y le comentan que han visto la producción por octava o novena vez. A esto se suman los memes y las pequeñas historias que circulan en redes sociales a partir de escenas o fragmentos de la serie. El hecho de que haya sido declarada patrimonio cultural audiovisual chileno es, para él, motivo de orgullo.
Una serie que supera las fronteras de Chile
Muñoz considera que “Los 80” es una obra transversal: la vio todo Chile y todavía continúa presente entre sus espectadores. Esa permanencia le confirma que el trabajo realizado fue acertado y que el arte puede funcionar como un elemento de unión cultural.
La producción también ha permitido que personas de otros países se acerquen a comentarle cuánto se sienten identificadas con la historia, pese a que está ambientada en Chile y en un período histórico específico. A su juicio, la forma en que fue construida convirtió a la serie en un hito histórico audiovisual capaz de conectar a distintas generaciones y nacionalidades.