En París, la comunidad chilena recuerda el legado de Patricio Guzmán durante su despedida

En París, la comunidad chilena recuerda el legado de Patricio Guzmán durante su despedida

El crematorio del cementerio parisino de Père-Lachaise se colmó este viernes con integrantes de la comunidad chilena en Francia que acudieron a despedir al documentalista Patricio Guzmán, fallecido la semana anterior en la capital francesa a los 85 años.

En el acceso al recinto se sucedieron los abrazos y los saludos entre personas unidas por la experiencia del exilio y otras que compartieron con el cineasta distintos momentos de su vida profesional y personal.

Antes del funeral, un músico con su guitarra acompañó a los asistentes en la interpretación de canciones vinculadas con la memoria del exilio chileno. Entre ellas estuvieron «El derecho de vivir en paz», de Víctor Jara, y «El pueblo unido jamás será vencido», de Quilapayún. Muchos las cantaron con el puño en alto.

Dos mujeres llevaron una pancarta de la «Asociación de exprisioneros políticos chilenos – Francia», mientras otros asistentes exhibieron fotografías con los nombres de personas desaparecidas durante la dictadura de Augusto Pinochet, que se extendió entre 1973 y 1990.

«Patricio es la memoria de Chile. Una memoria que actualmente se trata de olvidar. Es una memoria que está presente día a día», dijo a EFE Iván Sangüesa, cocinero y documentalista que conoció a Guzmán por su trabajo cinematográfico y también a través de su hija.

Sangüesa resaltó el «gran sacrificio» que significó para el cineasta vivir fuera de Chile y construir desde el exilio una memoria que, a su juicio, comprende los últimos 60 años de la historia del país y «sigue estando muy de actualidad». «Patricio Guzmán ha construido su historia. La historia de los chilenos», afirmó.

El músico chileno Osvaldo Torres consideró que Guzmán fue para varias generaciones de chilenos y latinoamericanos «una especie de luz de memoria» y «un ojo de memoria fundamental». Torres, quien coincidió con él en encuentros relacionados con el cine latinoamericano, sostuvo que su legado dejó «una escuela» de documentalismo en Chile, con influencia también en el resto de América Latina. «Siempre tuve la sensación de estar frente a una página de la historia bien particular, bien inédita y original», recordó.

Guzmán murió el 15 de septiembre en un hospital de París debido a un paro cardiorrespiratorio, luego de haberse sentido indispuesto el día anterior.

Radicado en Francia desde hacía más de cuatro décadas, el cineasta realizó más de una veintena de películas. Sin embargo, su nombre quedó especialmente asociado a «La batalla de Chile», trilogía filmada entre 1975 y 1979 sobre los últimos años del Gobierno de Salvador Allende, la creciente polarización política y social y el golpe de Estado de 1973.

Durante la dictadura, Guzmán tuvo que sacar clandestinamente del país el material de la película. La obra se transformó en uno de los documentales latinoamericanos más difundidos de la historia y en una referencia internacional del cine político.

La memoria también ocupó un lugar central en su filmografía posterior. «Nostalgia de la luz» recibió en 2010 el Premio del Cine Europeo al mejor documental, mientras que «El botón de nácar» obtuvo el Oso de Plata al mejor guion en la Berlinale de 2015.

Por «La cordillera de los sueños», estrenada en 2019, recibió el premio al mejor documental en Cannes y el Goya a la mejor película iberoamericana en 2022, el primero concedido a un documental.

En 2023, Chile le otorgó el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, como reconocimiento a una trayectoria dedicada a filmar la memoria de su país.

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