El periodista y realizador audiovisual Paul Landon, figura clave de la televisión cultural chilena y rostro durante más de dos décadas del programa Tierra Adentro, falleció este viernes a los 73 años. La información fue confirmada por Gonzalo Silva, conocido por interpretar a “El Maestro Roscalata”, histórico compañero del comunicador. De acuerdo con lo informado hasta ahora, su deceso se produjo durante la tarde en la Clínica Alemana. Las causas de su fallecimiento no han sido comunicadas oficialmente.
La noticia cierra una etapa marcada por la difusión de la vida rural, las tradiciones y el patrimonio cultural de Chile, ámbitos a los que Landon dedicó con convicción un trabajo sostenido que trascendió la pantalla. A través de Tierra Adentro, su sello periodístico se instaló como referente en la construcción de un relato audiovisual sobre la identidad del país, con énfasis en las voces y oficios que rara vez encontraban espacio en la televisión abierta.
Confirmación y recuerdo de un compañero de ruta
La partida de Landon fue confirmada por Gonzalo Silva en conversación con Radio Bío Bío, instancia en la que evocó la extensa amistad que cultivaron por más de dos décadas en pantalla y fuera de ella. “Paul fue un personaje increíble”, señaló, subrayando la calidad humana y el compromiso profesional del periodista.
Silva, reconocido por su personaje de “El Maestro Roscalata”, valoró el vínculo de Landon con el mundo campesino y su trabajo meticuloso para retratarlo sin estereotipos. En sus palabras, el espíritu del programa que compartieron superó los límites del formato televisivo tradicional y se erigió como una obra de largo aliento estrechamente ligada a la biografía profesional y personal de su conductor.
Un proyecto televisivo convertido en proyecto de vida
El recorrido de Tierra Adentro es inseparable de la figura de Paul Landon. Así lo planteó su compañero en Radio Bío Bío al afirmar: “No fue un simple programa, fue un proyecto de vida”. La frase resume la dedicación con que el periodista abordó cada una de las historias que integraron el espacio, concebido como una plataforma para documentar la riqueza cultural que fluye fuera de los grandes centros urbanos.
En esa línea, la propuesta editorial priorizó la escucha activa y la dignificación de las experiencias locales, constituyendo una narrativa en la que las comunidades rurales pudieron reconocerse y hacerse visibles con sus propios matices. El método de trabajo —a juicio de Silva— revela una convicción profunda: la televisión puede y debe situar en primer plano a las personas y sus contextos, sin subordinar su voz a las necesidades del espectáculo.
Una vitrina para la cultura rural de Chile
En su repaso por el legado del conductor, “El Maestro Roscalata” destacó la mirada integral de Landon sobre la ruralidad: “Paul comprendía la ruralidad desde adentro, no solamente con el componente cultural, sino todo el desarrollo que estaba pasando en la ruralidad”. Ese enfoque permitió visibilizar historias, prácticas y saberes que, durante años, permanecieron al margen de la agenda televisiva.
El estilo del programa reforzó esa orientación. “En ese programa se le dio espacio a gente que jamás en la vida pensó salir en pantalla. Paul en eso era muy generoso. Los entrevistados eran los protagonistas de la historia”, recordó Silva, atribuyendo al periodista una capacidad singular para construir confianza y ceder el protagonismo a los verdaderos portadores de las tradiciones representadas.
La mirada pedagógica y respetuosa con que se elaboraban los reportajes contribuyó a instalar una cultura de la observación y el reconocimiento, capaz de integrar oficios, fiestas, territorios y memorias locales en una narrativa que dialogaba con el conjunto del país. “Nos dejó un tremendo legado porque nos educó, nos enseñó y nos dio una clase magistral”, sintetizó Silva al rememorar la impronta del programa.
Más de dos décadas recorriendo Chile
Tierra Adentro tuvo su primera emisión en 1991 por TVN, franja en la que permaneció hasta 2004. Posteriormente, el espacio llegó a Canal 13 entre 2004 y 2009, para culminar su ciclo en Mega, donde estuvo al aire hasta 2015. En sus 24 años de emisión, el programa recorrió cientos de localidades del territorio nacional, construyendo una cartografía audiovisual de la identidad, el patrimonio, las tradiciones campesinas, la vida rural y la diversidad cultural de Chile.
Ese tránsito por distintos canales de televisión no alteró el corazón del proyecto: una serie de relatos que combinaron observación, diálogo y memoria viva, manteniendo una línea editorial sostenida en el tiempo y reconocible para las audiencias. Cada temporada fortaleció una narrativa que se concibió tanto como archivo cultural como puente entre generaciones.
Reconocimientos a una obra de difusión del patrimonio
Por su contribución a la difusión del patrimonio nacional, Tierra Adentro obtuvo diversos reconocimientos. Entre ellos, destaca el Premio APES en 1998, otorgado por la Asociación de Periodistas de Espectáculos, Arte y Cultura de Chile. En 1999, el programa recibió distinciones de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), hitos que reforzaron el valor del espacio como herramienta de preservación y divulgación cultural.
Estos reconocimientos reflejan el impacto de una obra televisiva que, sin abandonar su vocación pedagógica, supo hacer de la televisión abierta un canal de circulación de patrimonio vivo. Bajo la conducción de Paul Landon, el programa articuló un repertorio de historias que hoy constituyen parte del acervo audiovisual del país.
Cronología de emisiones
- 1991–2004: emisión en TVN.
- 2004–2009: emisión en Canal 13.
- Hasta 2015: ciclo final en Mega.
Premios y distinciones
- 1998: Premio APES, Asociación de Periodistas de Espectáculos, Arte y Cultura de Chile.
- 1999: distinciones de Conaf y Corfo.
La muerte de Paul Landon marca la despedida de un comunicador cuya obra hizo lugar a miradas y voces habitualmente ausentes en la pantalla. El sello de Tierra Adentro —centrado en escuchar, comprender y poner en valor— queda asociado a su nombre como sinónimo de rigor, sensibilidad y respeto por quienes sostienen la cultura desde sus territorios.
Mientras las causas del deceso no han sido informadas oficialmente, su legado continúa en las huellas de un trabajo que acercó al público urbano y rural a un mismo horizonte de reconocimiento. La dimensión humana y profesional que describen sus cercanos, así como los años de itinerancia por Chile, mantienen vigente el aporte de un periodista que entendió la televisión como un espacio para educar, preservar y difundir patrimonio.