Una intensa operación de búsqueda se mantiene activa en el canal Moraleda, en la región de Aysén, luego de la desaparición de un tripulante de 34 años que cayó al mar durante la madrugada de este domingo en circunstancias que aún se investigan. El despliegue, que combina medios marítimos, aéreos y terrestres, involucra a unidades de la Armada de Chile, embarcaciones civiles y equipos especializados de rescate, reflejando la urgencia y complejidad de un operativo que, hasta el cierre de esta edición, no registra resultados positivos.
Operativo focalizado en las cercanías de Punta Calqueman
La Armada de Chile confirmó que las labores de búsqueda y salvamento se concentran en las cercanías de Punta Calqueman, un punto de referencia clave dentro del canal Moraleda. El área de rastreo ha sido ampliada progresivamente a medida que avanzan las horas y se consolidan los esfuerzos de las patrullas marítimas y aéreas. La atención está puesta en maximizar la cobertura de superficie y subsuperficie, en coordinación con otros actores del sistema de respuesta a emergencias marítimas.
En este tipo de operativos, la estrategia suele combinar barridos paralelos, puntos de control y verificación de sectores críticos, con el objetivo de optimizar los tiempos de reacción y reducir los márgenes de incertidumbre. En el caso de Moraleda, la prioridad se ha volcado a sostener el esfuerzo continuo en el sector indicado por los primeros reportes, manteniendo además la alerta a embarcaciones en tránsito.
Identidad del tripulante y embarcación de origen
El desaparecido fue identificado como Juan Antonio Villarroel Mansilla, integrante de la dotación de la lancha a motor Drakkar I, embarcación con matrícula de Calbuco. Este antecedente ha guiado la coordinación entre autoridades y cercanos del tripulante, a fin de facilitar su participación y acompañamiento en el proceso de búsqueda.
En paralelo, la embarcación Norita III trasladó a familiares hacia la zona de emergencia, una medida que, si bien no incide directamente en la técnica del rastreo, sí responde a criterios de contención, información y cercanía en un contexto de alta sensibilidad. La presencia de los cercanos en el área, coordinada con las autoridades, permite canalizar información y acompañar de manera más inmediata el curso de las diligencias.
Refuerzo marítimo y equipos de buceo en el canal Moraleda
Durante la jornada, se reforzaron las labores de rastreo con distintas unidades marítimas y el apoyo sostenido de la Lancha de Servicio General Aysén. A este despliegue se suman equipos de buceo de la autoridad marítima local, que operan bajo protocolos de seguridad y búsqueda en ambientes de baja visibilidad. El componente subacuático es determinante cuando la información disponible sugiere zonas puntuales de interés o potenciales puntos de caída.
El trabajo coordinado entre superficie y subsuperficie busca acotar la incertidumbre espacial y temporal. Aunque las condiciones específicas del entorno no han sido detalladas en este caso, los equipos especializados ajustan sus procedimientos a las características propias de canales y fiordos, manteniendo la prioridad en la integridad de los rescatistas y la eficacia de los barridos en el agua.
Peritajes en la embarcación y rol de la PDI
Por instrucción del Ministerio Público, las diligencias investigativas a bordo de la embarcación involucrada quedaron a cargo del Laboratorio de Criminalística de la PDI (LACRIM), de la Policía de Investigaciones de Chile en Coyhaique. Estos peritajes buscan establecer, con la mayor precisión disponible, el contexto y las circunstancias en que el tripulante cayó al mar, paso indispensable para orientar los esfuerzos de búsqueda y eventuales responsabilidades.
En paralelo, la nave civil Luis Alberto D participa en las labores de rebusca submarina mediante un vehículo operado remotamente (ROV). El uso de ROV permite explorar zonas de difícil acceso para buzos, registrar imágenes y apoyar la identificación de elementos relevantes en el fondo marino. La convergencia de peritajes en superficie y rastreo subacuático, respaldada por tecnologías especializadas, amplía las posibilidades de localizar indicios y precisar el área de mayor probabilidad de hallazgo.
Apoyo aéreo y alerta a embarcaciones en tránsito
Con el objetivo de ampliar el espectro de cobertura, un helicóptero de la Quinta Zona Naval fue desplegado para reforzar el barrido aéreo en el canal Moraleda. La observación desde altura permite detectar anomalías en la superficie, objetos a la deriva o cambios en patrones de corrientes superficiales que orienten el trabajo de las unidades marítimas.
Asimismo, el Gobernador Marítimo de Aysén, Octavio Valenzuela Iturra, instruyó la emisión de mensajes radiales desde Puerto Montt para alertar a embarcaciones en tránsito sobre la emergencia. Este tipo de avisos es clave para sumar vigilancia pasiva y oportuna a lo largo de rutas de navegación, de modo que cualquier avistamiento o rastro sea comunicado de inmediato a la autoridad. La sinergia entre vigilancia institucional y colaboración de terceros se considera esencial en escenarios de tiempo crítico.
Operación en curso y sin resultados a la fecha
Hasta ahora, las operaciones se mantienen activas y no se ha logrado ubicar al tripulante desaparecido. Los equipos intervinientes sostienen el dispositivo de búsqueda con la combinación de barridos marítimos, apoyo aéreo, rastreo subacuático con ROV y diligencias investigativas sobre la lancha a motor involucrada. El foco continúa en el sector de Punta Calqueman, con la coordinación de esfuerzos desde la autoridad marítima regional y el acompañamiento técnico de las instituciones especializadas.
La continuidad operativa, junto a la activación de alertas radiales y la concurrencia de embarcaciones civiles y estatales, dan cuenta de un despliegue integral orientado a cubrir el mayor rango posible de hipótesis mientras se consolidan antecedentes. En este escenario, cada hallazgo —por menor que parezca— puede resultar decisivo para reconstruir la secuencia de hechos y orientar con mayor precisión los recursos disponibles.
Elementos clave del operativo
- Desaparición de Juan Antonio Villarroel Mansilla en el canal Moraleda, región de Aysén, tras caer al mar durante la madrugada del domingo.
- Búsqueda concentrada en las cercanías de Punta Calqueman, con participación de la Armada de Chile, unidades civiles y equipos especializados.
- Apoyo marítimo de la LSG Aysén y equipos de buceo; traslado de familiares en la embarcación Norita III.
- Peritajes a cargo del LACRIM de la PDI en Coyhaique, por instrucción del Ministerio Público.
- Rastreo subacuático con ROV desde la nave civil Luis Alberto D y barrido aéreo con helicóptero de la Quinta Zona Naval.
- Emisión de mensajes radiales desde Puerto Montt para alertar a embarcaciones en tránsito.
Lo que se sabe hasta ahora
La identidad del tripulante, la zona de búsqueda definida, la activación de peritajes en la embarcación y el empleo de medios tecnológicos y aéreos configuran un dispositivo integral que permanece en desarrollo. Pese al esfuerzo continuado, no hay resultados confirmados respecto a la ubicación del desaparecido, y las labores se proyectan con la misma intensidad mientras se mantenga la posibilidad operativa de hallazgo.
La coordinación entre la Armada de Chile, la PDI, el Ministerio Público y las embarcaciones civiles refleja un estándar de respuesta que busca abarcar simultáneamente la búsqueda, la investigación y el apoyo a las familias. En un escenario que evoluciona minuto a minuto, el llamado institucional a las naves en tránsito y el despliegue multicapas —marítimo, aéreo y subacuático— sostienen la expectativa de avances concretos, al tiempo que persiste la cautela ante la ausencia de hallazgos en el canal Moraleda.