EE.UU. lanza misión para abrir el estrecho de Ormuz y eleva la tensión con Irán

EE.UU. lanza misión para abrir el estrecho de Ormuz y eleva la tensión con Irán

Estados Unidos puso en marcha una operación para abrir una ruta de navegación en el estrecho de Ormuz y facilitar el tránsito de cientos de embarcaciones atrapadas junto a sus tripulaciones en el Golfo, en un clima que vuelve a situar a la región al borde de una escalada mayor. La iniciativa, bautizada “Project Freedom”, fue anunciada por el presidente Donald Trump y comenzó a ejecutarse el lunes, elevando significativamente la tensión tras semanas de incertidumbre.

La Casa Blanca lanza “Project Freedom”

Presentada como una respuesta a la parálisis del tráfico marítimo, la operación busca desbloquear un cuello de botella estratégico sin replicar patrones de intervención más directos. Según la Casa Blanca, “Project Freedom” pretende habilitar una vía segura para el tránsito comercial en medio de un conflicto con frentes simultáneos: incidentes en altamar, advertencias cruzadas y un intercambio de versiones entre Washington y Teherán sobre lo que ocurre en el terreno.

Despliegue y acciones militares en el estrecho

Horas después del inicio del operativo, el jefe del Comando Central de Estados Unidos, almirante Brad Cooper, informó que fuerzas estadounidenses destruyeron seis embarcaciones iraníes de pequeño tamaño e interceptaron misiles de crucero y drones. Además, advirtió a Irán que se mantenga alejado de los activos desplegados en la zona, un dispositivo que incluye destructores con misiles guiados, más de 100 aeronaves, drones y cerca de 15.000 efectivos. Pese a estas afirmaciones, Irán negó los ataques reportados por Estados Unidos y también rechazó que buques mercantes estadounidenses hayan logrado atravesar el estrecho.

Versiones enfrentadas y discurso en ascenso

El arranque de la operación vino acompañado de un cruce de declaraciones contradictorias. Washington aseguró avances en su plan para habilitar el tránsito, mientras que Teherán sostuvo que mantiene el control de la zona y que cualquier paso de embarcaciones debe coordinarse con sus fuerzas armadas. Trump intentó inicialmente restar gravedad a los primeros incidentes, señalando que Irán perpetró algunos ataques sin mayores consecuencias, salvo por daños a un buque surcoreano que reportó una explosión e incendio. Sin embargo, más tarde endureció el tono al advertir que Irán sería “borrado del mapa” si ataca embarcaciones estadounidenses vinculadas a la operación.

Incidentes y riesgos en el Golfo

En paralelo a la pugna discursiva, se reportaron nuevos episodios en el área. Un buque petrolero informó haber sido alcanzado por proyectiles de origen desconocido, mientras que Emiratos Árabes Unidos indicó que un navío operado por la compañía estatal ADNOC fue atacado por un dron iraní frente a las costas de Omán, sin heridos. Asimismo, autoridades emiratíes afirmaron haber interceptado tres misiles lanzados desde Irán, en tanto que un cuarto cayó al mar. Estos sucesos profundizan la sensación de vulnerabilidad en una franja marítima con presunta presencia de minas no neutralizadas, un factor que multiplica los riesgos para la navegación comercial.

Crisis marítima: barcos y tripulaciones atrapados

La crisis ha tenido un impacto directo sobre la logística global. Se estima que más de 850 embarcaciones permanecen bloqueadas desde el inicio del conflicto a fines de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. En respuesta, Teherán impuso un bloqueo al tránsito marítimo, mientras Washington dispuso medidas recíprocas contra buques que operan en puertos iraníes. Hoy, cerca de 20.000 marineros siguen a bordo de petroleros, cargueros y portacontenedores sin poder abandonar la zona, una situación que alimenta la preocupación por la seguridad de las tripulaciones y por los tiempos de recuperación de las rutas de abastecimiento.

Ruta alternativa y respuesta internacional

A diferencia de otras intervenciones, la operación estadounidense no prevé escoltas militares directas. Su objetivo, según se informó, es proporcionar coordinación y orientación para la navegación comercial a través de una ruta alternativa que discurre principalmente por aguas territoriales de Omán, donde se ha establecido una zona de seguridad reforzada. Las autoridades han recomendado evitar las rutas habituales, catalogadas como altamente peligrosas por la posible presencia de artefactos sin neutralizar. La cautela también domina fuera de la región: el presidente de Francia, Emmanuel Macron, señaló que la reapertura del estrecho requerirá una acción coordinada entre Estados Unidos e Irán. A su vez, ejecutivos del sector marítimo han expresado dudas sobre la viabilidad del tránsito sin autorización iraní, advirtiendo que podría interpretarse como violación del alto al fuego.

Qué dice Irán

El mando militar iraní reiteró que cualquier embarcación que intente cruzar sin coordinación será considerada una amenaza. Insistió en que garantizará la seguridad del estrecho y advirtió que responderá ante cualquier presencia militar extranjera. Además, negó los ataques atribuidos por Estados Unidos y rechazó que buques mercantes estadounidenses hayan atravesado el estrecho.

Puntos clave del operativo

  • El plan no incluye escoltas, sino coordinación y orientación para buques comerciales.
  • La ruta alternativa se ubica principalmente en aguas de Omán, con zona de seguridad reforzada.
  • Las autoridades recomiendan evitar las rutas habituales por el riesgo de minas no neutralizadas.
  • El despliegue estadounidense comprende destructores con misiles guiados, más de 100 aeronaves, drones y cerca de 15.000 efectivos.

En abril se anunció un alto al fuego mediado por Pakistán, pero no logró restablecer el tránsito marítimo. Aunque hay señales de apertura en negociaciones, el cuadro sigue marcado por la incertidumbre y un alto riesgo de escalada en una zona clave para el comercio energético mundial. En ese contexto, la eficacia de “Project Freedom” dependerá tanto de la viabilidad de la ruta alternativa como de la capacidad de Estados Unidos e Irán para gestionar, al menos de forma provisional, un marco de coordinación que evite nuevos incidentes y permita aliviar la presión sobre las más de 850 embarcaciones y los cerca de 20.000 marineros que aguardan una salida segura.

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