Aduana incauta 2 t de casquillos y vainillas en falsa exportación de cobre en San Antonio

Aduana incauta 2 t de casquillos y vainillas en falsa exportación de cobre en San Antonio

Una incautación sin precedentes del Servicio Nacional de Aduanas en el Puerto de San Antonio, región de Valparaíso, dejó al descubierto un sofisticado intento de exportar cerca de dos toneladas de vainillas y casquillos de municiones ocultos entre un cargamento declarado falsamente como desechos y desperdicios de cobre. El hallazgo se produjo en el marco del refuerzo de los controles aduaneros dirigidos a frenar la salida de cobre de origen ilícito, fenómeno asociado al aumento del robo de cables y tendido eléctrico a nivel nacional. La operación, liderada por equipos de fiscalización en San Antonio, fue posible tras un análisis de riesgo que permitió seleccionar el contenedor para una revisión detallada.

Operativo aduanero y hallazgo en San Antonio

De acuerdo con lo informado por la jefa de Fiscalización de Aduana San Antonio, Natalia Garay, el procedimiento se activó tras identificar indicadores que ameritaban una inspección física del cargamento. Durante el desconsolidado, los fiscalizadores detectaron, además de chatarra metálica, la presencia de maxi sacos adicionales. En su interior se encontraron vainillas y casquillos de distintos calibres, mercancía que no figuraba en la documentación de exportación. “No se trataba solo de residuos de cobre, sino de elementos balísticos ocultos de forma deliberada”, señaló la autoridad, subrayando la forma en que los responsables intentaron enmascarar el verdadero contenido de la carga.

Refuerzo de controles y enfoque en el cobre ilícito

El contexto del hallazgo responde a una estrategia de fiscalización intensificada para combatir la salida de cobre de origen ilícito, en un escenario marcado por el incremento de robos de cables y tendido eléctrico a nivel nacional. Bajo ese foco, Aduanas ha privilegiado la identificación de patrones de riesgo y la intervención de embarques con perfiles sospechosos. La utilización de una falsa declaración de desechos y desperdicios de cobre como fachada buscaba, según la información disponible, aprovechar la apariencia de una operación comercial legítima para sacar del país elementos balísticos que no contaban con los permisos correspondientes. La detección de estos maxi sacos no declarados refleja la efectividad de la selección de cargas con mayor probabilidad de infracción y la importancia de profundizar las revisiones físicas cuando los indicadores así lo aconsejan.

Coordinación con la DGMN y naturaleza de la carga

Ante el hallazgo de material balístico, el Servicio Nacional de Aduanas activó un trabajo conjunto con la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN), organismo competente en la fiscalización de elementos controlados. La verificación en terreno confirmó que la mercancía correspondía efectivamente a vainillas y casquillos de munición, cuyo movimiento transfronterizo exige autorización expresa para su importación o exportación. En este caso, dicho permiso no existía, circunstancia que dio pie a las acciones administrativas y penales posteriores. La coordinación interinstitucional permitió tanto asegurar el resguardo de las evidencias como delimitar con precisión la naturaleza prohibida del cargamento y su estatus frente a la normativa vigente.

Denuncias presentadas y marco legal aplicable

Como resultado de lo anterior, Aduanas interpuso dos denuncias formales: una por declaración maliciosamente falsa en la operación de exportación y otra por contrabando de mercancías prohibidas, en el marco de la Ley 17.798 que regula el control de armas, municiones y elementos similares. Ambos ilícitos fueron comunicados al Ministerio Público, que asumió la dirección de la investigación penal. Desde Aduanas se destacó, además, que estas conductas pueden configurar delitos base de lavado de activos, lo que amplía el alcance de las diligencias y la potencial trazabilidad financiera asociada a la operación. El encuadre jurídico refuerza la gravedad de los hechos y proyecta un curso investigativo que no solo apunta a la materialidad del contrabando, sino también a eventuales circuitos de apoyo, financiamiento o encubrimiento.

Investigación del Ministerio Público y alcance de las diligencias

Con las denuncias ya en curso, el Ministerio Público lidera las actuaciones para establecer el origen, la procedencia y el destino final de las vainillas y casquillos, junto con la posible vinculación de la carga con el mercado negro o con redes de crimen organizado. En este contexto, la información recabada por Aduanas durante el análisis de riesgo y el desconsolidado constituye un insumo central para trazar las rutas logísticas, las identidades involucradas y la intencionalidad detrás del ardid documental. La jefa de Fiscalización, Natalia Garay, remarcó la significación de la incautación por dos factores convergentes: el intento de simular una exportación legal de cobre y el contexto actual de delitos asociados al tráfico de metales y municiones. “Estamos colaborando activamente con la Fiscalía para esclarecer completamente este caso y evitar que este tipo de mercancías salgan del país”, afirmó.

Impacto en la fiscalización y señales al mercado ilícito

El decomiso no solo refuerza la capacidad disuasiva del Servicio Nacional de Aduanas, sino que también envía una señal al circuito delictual que intenta camuflar operaciones ilícitas bajo la apariencia de exportaciones de chatarra. La detección temprana, el aseguramiento de la evidencia y la derivación expedita a las autoridades competentes demuestran la efectividad de los controles reforzados y consolidan una línea de trabajo que prioriza la identificación de mercancías prohibidas y declaraciones maliciosamente falsas. En paralelo, la coordinación con la DGMN garantiza que la respuesta frente a elementos controlados se ajuste a los estándares de verificación y resguardo establecidos, minimizando riesgos y asegurando la correcta aplicación de la Ley 17.798.

Relevancia para la seguridad y el comercio exterior

La incautación de cerca de dos toneladas de vainillas y casquillos en un embarque de desechos y desperdicios de cobre revela una modalidad que busca aprovechar flujos comerciales legítimos para encubrir mercancías prohibidas. En un escenario de robos de cables y salida de cobre de origen ilícito, el caso evidencia la necesidad de sostener el refuerzo de los controles y de perfeccionar los mecanismos de análisis de riesgo para detectar patrones anómalos. La articulación entre Aduanas, la DGMN y el Ministerio Público aparece como un componente clave para cortar potenciales vínculos con el mercado negro y con el crimen organizado, al tiempo que resguarda la integridad del comercio exterior.

Aspectos a observar en los próximos pasos

La investigación en manos del Ministerio Público deberá precisar el origen, la procedencia y el destino final del material balístico, y determinar si existen redes o rutas de salida asociadas. En paralelo, las denuncias por declaración maliciosamente falsa y contrabando de mercancías prohibidas sientan las bases para eventuales responsabilidades penales, sin descartar el examen de eventuales delitos base de lavado de activos. En este marco, la afirmación de Natalia Garay sobre la colaboración activa con la Fiscalía sintetiza el objetivo institucional inmediato: asegurar que este tipo de elementos controlados no salga del país y que se clarifique por completo la estructura detrás del intento de exportación.

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