Matías Rodríguez, de 26 años, relató en una entrevista con Página 7 cómo vivió el distanciamiento de su padre, el comediante Ricardo Rodríguez, conocido como Zip Zup tras su presentación en el Festival de Viña de 2012. Según contó, la separación de sus padres, ocurrida cuando tenía apenas cuatro años, marcó el inicio de una relación distante.
Una infancia marcada por la ausencia
Entre los episodios que recordó, Matías mencionó la ocasión en que su padre los llevó a conocer su casa el mismo día en que contraía matrimonio con su nueva pareja. Afirmó que aquella situación lo acompañó durante años y que la falta de presencia paterna también se manifestó en momentos importantes de su vida.
Ausencias en sus etapas escolares
El comediante no asistió a la graduación de octavo básico de su hijo ni entregó explicaciones por su ausencia. Más adelante, cuando llegó el momento de su egreso de cuarto medio, Matías decidió no invitarlo debido al daño emocional que, según relató, ya había experimentado.
La crisis económica y el inicio laboral
Rodríguez también describió la difícil situación económica que atravesaron su madre y su hermano. Durante muchos meses, explicó, su alimentación se limitó a arroz y pollo. En ese contexto, comenzó a buscar trabajo a los 16 años con el objetivo de aliviar la carga que llevaba su madre.
A pesar de las dificultades, logró obtener un título técnico. Sin embargo, aseguró que su padre desconoció ese logro y que nunca recibió una felicitación de su parte.
Problemas judiciales y estudios de ingeniería
En la actualidad, la relación entre ambos está vinculada a múltiples problemas judiciales. El relato señala que el comediante ha enfrentado órdenes de arresto por pensión alimenticia y que todavía realiza pagos, debido a que Matías continúa estudiando ingeniería.
El joven también expresó el impacto que le produjo ver a su padre formar una nueva familia y asumir un rol presente con sus otros hijos. Según manifestó, esa era la clase de vínculo que siempre había anhelado tener con él.
La crítica a la imagen pública de su padre
“Ellos no tienen la culpa de nada. Pero fue mucho tiempo que yo vi que él demostraba ser el padre que yo siempre quise tener cuando era chico. El padre atento, preocupado”, reflexionó Matías.
“Él muestra una familia perfecta cuando, en realidad, dañó a otra familia. Dañó a sus hijos y, aun así, se muestra como el padre perfecto. Nada es lo que demuestra en realidad”, concluyó al referirse a la imagen pública de su padre.
El caso pone de relieve las complejidades de las relaciones familiares cuando se desarrollan bajo la atención pública, especialmente cuando la imagen proyectada difiere de la experiencia personal y abre el debate sobre la responsabilidad parental y las consecuencias del abandono.
Fuente: BioBioChile