De Samhain a los barrios: la historia de Halloween y su llegada a Chile

De Samhain a los barrios: la historia de Halloween y su llegada a Chile

Cada 31 de octubre, las calabazas, los disfraces y las decoraciones relacionadas con el terror aparecen en calles, viviendas y locales comerciales. Aunque hoy Halloween, también conocida como la Noche de Brujas, se celebra en numerosos países, sus antecedentes se remontan a una tradición muy distinta de la festividad actual.

Las raíces celtas de Halloween

El origen de esta celebración se sitúa hace más de dos mil años, en Irlanda, donde los antiguos pueblos celtas conmemoraban Samhain. Esta festividad señalaba el final de la temporada de cosechas y el inicio del invierno.

De acuerdo con las creencias de la época, durante esa noche se reducía la distancia entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Para protegerse de los espíritus, las comunidades encendían hogueras y se cubrían con disfraces.

La influencia de la tradición cristiana

Con el transcurso de los siglos, aquellas costumbres se combinaron con la celebración cristiana de la víspera del Día de Todos los Santos. En inglés, esa fecha era conocida como “All Hallows’ Eve”, denominación de la que posteriormente surgió la palabra Halloween.

La transformación en Estados Unidos

La versión moderna de la festividad comenzó a consolidarse en Estados Unidos durante el siglo XIX, en especial a partir de la llegada de inmigrantes irlandeses y escoceses. En ese país se incorporaron prácticas que hoy son características de la fecha, como las calabazas talladas, los disfraces y el recorrido de los niños por las casas para pedir dulces.

Más tarde, el cine y la televisión ayudaron a difundir la celebración en distintos lugares del mundo, convirtiendo sus símbolos y actividades en elementos reconocibles de la cultura popular.

La llegada de Halloween a Chile

En Chile, Halloween empezó a hacerse presente durante las últimas décadas del siglo XX. En sus primeros años, la celebración estuvo relacionada principalmente con colegios internacionales y familias extranjeras.

Sin embargo, hacia fines de la década de 1990, la festividad comenzó a masificarse. El comercio, las fiestas temáticas y la influencia de la cultura estadounidense contribuyeron a extender sus actividades y costumbres.

La celebración en la Región de Coquimbo

La Región de Coquimbo también incorporó esta tradición, especialmente mediante celebraciones familiares y actividades organizadas en barrios y establecimientos educacionales.

De este modo, una festividad originada en antiguas creencias europeas se transformó en una instancia recreativa que cada octubre reúne a niños y adultos en torno a disfraces, dulces y actividades inspiradas en el misterio y el terror.

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