Un centenario con raíces en La Serena
Este 16 de octubre, Adda Italia Pagano Irarrázaval cumple 100 años, una fecha que reúne casi un siglo de experiencias y más de ocho décadas vinculadas a La Serena. Nacida en Santiago, llegó a la capital regional cuando tenía 17 años, después de casarse con Manuel Pino Contreras. Desde entonces, la ciudad se convirtió en su hogar, el lugar donde formó su familia y construyó sus principales recuerdos. Además, es la suscriptora más antigua de Diario El Día.
“Me casé a los 17 años y me vine a vivir a La Serena, y aquí estoy”, recuerda. Aunque sus hijas viven fuera de la región y en distintas ocasiones la han invitado a trasladarse a Santiago, Adda siempre ha preferido permanecer en la ciudad donde desarrolló gran parte de su vida.
Una vida ligada a la pastelería Milán
La trayectoria de Adda también está relacionada con el comercio tradicional serenense. Junto a su esposo estuvo al frente de la pastelería Milán, un conocido negocio ubicado en calle Balmaceda. La pareja vivía en el segundo piso del local, donde crió a sus hijas y compatibilizó la vida familiar con las exigencias de un establecimiento que requería dedicación constante.
El aporte de una contadora
Adda no se limitó a acompañar a su marido en el negocio. Su formación como contadora le permitió participar activamente en la administración y ordenar con rigor las cuentas de la pastelería. “Yo soy contadora. Así que me puse a trabajar con él”, cuenta al recordar su incorporación al establecimiento.
Su esposo era una persona apreciada y acostumbraba ayudar a sus conocidos. Sin embargo, esa generosidad podía afectar las finanzas del negocio cuando algunas personas solicitaban préstamos que finalmente no devolvían. Por eso, Adda estableció como condición que la administración se llevara con claridad y orden. Su experiencia profesional y su carácter fueron determinantes durante los años en que ambos mantuvieron la pastelería en funcionamiento.
El local llegó a convertirse en un punto reconocido del comercio de La Serena. Según recuerda Adda, ofrecía una amplia variedad de productos y empleaba a más de una treintena de personas. También contaba con maestros pasteleros provenientes de Viña del Mar, quienes contribuían a responder a las necesidades de los clientes.
Con el paso de los años, el matrimonio dejó el negocio y el inmueble comenzó a tener otros usos. Aun así, aquella etapa permanece entre los recuerdos más relevantes de una vida marcada por el trabajo y la actividad comercial.
La Serena que conoció y la ciudad actual
Cuando Adda llegó a La Serena, la ciudad tenía un ritmo distinto. Sus recuerdos están asociados a un entorno más tranquilo, con vecinos que se conocían y relaciones que, a su juicio, fueron modificándose a medida que la ciudad creció.
“La Serena nunca ha cambiado para mal, pero ha cambiado mucho la gente que hay ahora”, comenta al comparar la ciudad de su juventud con la actual.
El centro ocupa un lugar especial en su memoria, especialmente la calle Balmaceda, donde transcurrió buena parte de su vida junto a su esposo. Allí recuerda a antiguos comerciantes, negocios y personas que daban forma a la actividad cotidiana del sector.
También evoca una época en la que, según describe, existía mayor reserva respecto de la vida privada y las relaciones entre vecinos eran diferentes. Con los años, la llegada de nuevos habitantes transformó las características de los barrios que conoció durante décadas.
Una casa que concentra sus recuerdos
La tranquilidad, sin embargo, continúa siendo uno de los aspectos que más valora. Hace aproximadamente 47 años vive en la casa que construyó junto a su marido, luego de dejar la vivienda ubicada sobre la pastelería. La decisión estuvo relacionada con el crecimiento de la ciudad y con la posibilidad de contar con un espacio adecuado para continuar la vida familiar tras abandonar el comercio.
Desde entonces, esa casa se transformó en el centro de su vida. Allí recibió a sus hijas, compartió con sus nietos y mantuvo sus costumbres incluso después de la muerte de su esposo, ocurrida hace alrededor de una década. Para Adda, La Serena es mucho más que el lugar donde ha vivido: es el espacio que reúne su historia y sus recuerdos.
Aprender y mantenerse activa a los 100 años
El centenario no ha llevado a Adda a abandonar sus intereses ni su actividad cotidiana. Continúa ocupándose de sus asuntos, utiliza el computador para llevar sus cuentas y participa en redes sociales, ámbito en el que asegura mantenerse muy activa.
Además, estudia inglés dos veces por semana con una profesora particular. Uno de sus nietos vive en Nueva York y la esposa de este es estadounidense, por lo que quiere mejorar su capacidad para comunicarse con ella.
Su decisión de seguir aprendiendo refleja una actitud que la ha acompañado durante toda su vida: mantenerse ocupada y conservar su independencia.
El deseo de volver a emprender
Su interés por los negocios tampoco ha desaparecido. Hace poco volvió a considerar la posibilidad de abrir un pequeño establecimiento en el centro, pensado como un espacio acogedor donde las personas mayores pudieran reunirse a tomar café.
La iniciativa encontró resistencia entre sus hijas, quienes creen que, después de tantos años de trabajo, llegó el momento de descansar. Adda relata la situación con humor, mientras demuestra que sus ganas de emprender y su energía siguen presentes pese a su edad.
Una lectora fiel de El Día
Entre las costumbres que mantiene, hay una especialmente significativa: la lectura diaria de El Día. Adda recuerda que su esposo estaba suscrito al periódico desde que llegó a vivir a La Serena y que leer sus páginas se convirtió en parte de la rutina familiar. Después de su fallecimiento, ella decidió conservar la suscripción.
“Hasta el día de hoy recibo el diario en mi casa”, afirma. Su vínculo con Diario El Día se ha prolongado durante décadas y le ha permitido seguir los cambios de la ciudad, contrastando las noticias con las imágenes que conserva de la antigua Serena.
Mientras se prepara para celebrar su centenario, Adda estará acompañada por familiares que han viajado desde distintos puntos del país y del extranjero. A más de ocho décadas de haber elegido La Serena como hogar, mantiene intacto su cariño por la ciudad y por el medio de comunicación que continúa recibiendo y leyendo cada día.