Comprar una vivienda podría ser más accesible para quienes tienen capacidad de pago, pero enfrentan dificultades para reunir el pie o cumplir con la renta necesaria para cubrir el dividendo mensual. En septiembre, el Gobierno presentó un proyecto para crear el Fondo Nacional para la Vivienda (FONAVI), iniciativa que contempla un aporte estatal de hasta US$2.000 millones y mecanismos destinados a facilitar el acceso a créditos hipotecarios de hasta 30 años con un pie del 10%.
El alcance de la propuesta habitacional
El proyecto busca contribuir al financiamiento de alrededor de 150 mil viviendas durante un periodo de cuatro años. Si llega a implementarse, podría generar nuevas alternativas para personas que cuentan con ingresos suficientes, pero no han podido reunir un pie mayor o acceder a las condiciones de financiamiento actualmente disponibles.
Más propiedades dentro del beneficio
Rodrigo Barrientos, experto inmobiliario, CEO y fundador de Gen Proactivo, valoró la iniciativa y sostuvo: “Esto es una buena noticia porque al final es conectar lo del FONAVI con el subsidio hipotecario que ya existe. El aumento del valor máximo de las viviendas elegibles a 6.000 UF y la extensión del beneficio hasta 2028 amplían significativamente el universo de propiedades al que pueden acceder los compradores en Chile”.
Qué cambia con un pie del 10%
Una de las consecuencias más directas de exigir solo un 10% de pie sería la disminución del ahorro inicial que debe reunir el comprador. Sin embargo, Barrientos advierte que el análisis no debe limitarse al monto entregado al comienzo: también es necesario evaluar el efecto sobre el dividendo mensual, el costo total del crédito y la capacidad financiera de cada persona.
El experto también proyecta que este tipo de apoyo podría mantenerse en el tiempo mediante la coordinación con la banca. “Esto va a ser un fondo que se va a articular con los bancos para poder seguir subsidiando esa tasa o el pie. Los beneficios tendrán continuidad y eso es buenísimo”, afirmó.
La relación con el subsidio hipotecario vigente
La propuesta del FONAVI se sumaría al subsidio al crédito hipotecario que ya existe. Este beneficio contempla una tasa menor y una garantía estatal, herramientas que pueden simplificar el acceso al financiamiento y reducir el pie, siempre de acuerdo con la evaluación realizada por cada institución financiera.
Además, el aumento del valor máximo de las viviendas que pueden acceder al beneficio, desde 4.000 UF hasta 6.000 UF, amplió de manera importante el rango de propiedades disponibles para los compradores.
Un plazo más extenso también tiene costos
La combinación de una tasa subsidiada, un pie más bajo y un plazo de hasta 30 años podría mejorar las condiciones para quienes esperan comprar una vivienda. Una tasa inferior reduce el dividendo mensual y, en consecuencia, puede disminuir la renta necesaria para obtener la aprobación del crédito. Esto permitiría que más personas puedan acceder al financiamiento.
No obstante, Barrientos llama a diferenciar entre obtener un crédito y realizar una inversión conveniente. “La gente confunde acceso con conveniencia. Que ahora te presten dinero no significa que este sea tu negocio”, señaló.
Menor dividendo, pero más intereses
Un crédito a 30 años distribuye la deuda durante un periodo más prolongado, lo que podría reducir el pago mensual. A cambio, el comprador mantendría la obligación financiera por más tiempo y, en general, terminaría pagando una mayor cantidad de intereses durante toda la vigencia del préstamo.
Por ello, este escenario debe entenderse como una oportunidad para quienes tienen capacidad de pago y encuentran una propiedad adecuada a sus necesidades o estrategia. El acceso a mejores condiciones de financiamiento, por sí solo, no debería ser la única razón para asumir una nueva deuda.