El Buen Pastor de Coquimbo: memoria de fe, educación y labor social

El Buen Pastor de Coquimbo: memoria de fe, educación y labor social

En el sector El Llano de Coquimbo, en la avenida Ossandón, se encuentra la Iglesia del Buen Pastor, un templo cuya trayectoria está vinculada a la presencia de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor de Angers.

Esta orden religiosa francesa fue fundada por Santa María Eufrasia de Pelletier y llegó a Chile en 1855. Su labor se concentró en la acogida y educación de niñas, además de incluir iniciativas relacionadas con la rehabilitación de mujeres privadas de libertad.

En Coquimbo, la congregación afianzó su presencia a comienzos del siglo XX mediante la construcción de un convento y una iglesia. Los registros sitúan estas obras alrededor de 1909.

Durante varias décadas, el conjunto tuvo funciones que excedieron el ámbito del culto. El recinto también albergó un asilo y dependencias destinadas a la atención y formación de mujeres y menores. En el convento funcionaron escuelas y talleres enfocados en la educación y la reinserción.

La convivencia entre la actividad religiosa, la asistencia y el control social refleja prácticas institucionales propias de la época, cuando las organizaciones de beneficencia atendían a personas consideradas vulnerables o apartadas de las normas sociales vigentes. En esos espacios, la enseñanza y el trabajo se desarrollaban bajo una marcada orientación religiosa.

Con el transcurso del tiempo, la administración del templo fue modificándose. La iglesia pasó a depender pastoralmente de la Parroquia San Pedro de Coquimbo y, desde 1984, los Padres Redentoristas asumieron la administración y el acompañamiento espiritual de la comunidad.

En la actualidad, la Iglesia del Buen Pastor sigue siendo uno de los principales referentes religiosos del tradicional sector de El Llano. Su historia conserva la memoria de un período en que las congregaciones religiosas estuvieron estrechamente relacionadas con la educación, la asistencia social y la protección de mujeres y menores, y forma parte del patrimonio histórico de Coquimbo.

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