En Chile, la ley establece que todas las personas son donantes. Sin embargo, los mitos y la falta de información continúan generando desconfianza en torno a la donación de órganos y tejidos.
Frente a este escenario, la Unidad de Procuramiento de Órganos y Tejidos del Hospital Provincial de Ovalle subrayó la importancia de abordar el tema en familia. El objetivo es que la voluntad expresada por cada persona durante su vida sea conocida y respetada llegado el momento.
Respetar la decisión expresada en vida
La Dra. Valerie Philp, jefa de la Unidad de Paciente Crítico y médica referente de Procuramiento del hospital, explicó que numerosos pacientes identificados como potenciales donantes no llegan a convertirse en donantes efectivos. Entre las principales razones se encuentra la negativa de sus familiares, asociada a la falta de comprensión sobre la importancia de respetar la decisión manifestada por el ser querido.
La especialista señaló que el dolor y el proceso de duelo pueden llevar a las familias a rechazar la donación, incluso cuando la persona había expresado previamente su intención de donar. Por ello, planteó que es necesario sensibilizar a la sociedad sobre el impacto de este acto, que puede salvar o mejorar la vida de pacientes en estado crítico y que representa una acción altruista, solidaria y empática.
Educación para combatir la desinformación
El sistema chileno de donación de órganos se encuentra sujeto a estrictos controles legales y clínicos. El protocolo contempla desde la certificación de la muerte encefálica por parte de profesionales capacitados hasta la procuración de los órganos, todo bajo una regulación específica.
La administración de las listas de espera, además, no está a cargo de los hospitales ni depende directamente del Ministerio de Salud, sino que se realiza de manera centralizada a través del Instituto de Salud Pública (ISP).
Pedro Rodríguez, enfermero referente de Procuramiento del Hospital Provincial de Ovalle, advirtió que las creencias falsas sobre el proceso médico dificultan el trabajo de los equipos de salud. Entre los mitos que, a su juicio, deben ser descartados están las ideas sobre un supuesto tráfico de órganos y la creencia de que un paciente grave recibiría una atención deficiente por ser donante.
Rodríguez precisó que una donación solo puede concretarse cuando se cumplen rigurosos requisitos legales, plazos establecidos, una amplia serie de exámenes y la certificación de la muerte encefálica. En ese contexto, sostuvo que la educación es la herramienta principal para enfrentar la desinformación.
El profesional agregó que la unidad trabaja en el desarrollo de intervenciones educativas dirigidas a la comunidad, con el propósito de entregar información adecuada, promover la conversación entre las familias y contribuir a que se respete la voluntad de quienes desean ser donantes.
La experiencia de una familia
Para Mercy Vega, la donación adquirió un significado personal tras la muerte de su madre, quien sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico que desencadenó una muerte cerebral. Cuando fue consultada sobre la posibilidad de donar, quedó en estado de shock. Sin embargo, su padre le confirmó que ambos habían conversado previamente sobre el tema y que esa era la voluntad de su madre.
Vega reconoció que la donación no elimina el dolor de la pérdida ni devuelve a la persona fallecida, pero afirmó que le produce consuelo saber que otras familias pudieron volver a abrazar a sus seres queridos y continuar con sus vidas. A su juicio, la decisión de su madre dejó una última enseñanza relacionada con la empatía, la generosidad y la preocupación por los demás.
Su llamado a la comunidad es a informarse, conversar el tema en familia y considerar la donación. Aunque una pérdida personal no puede modificarse, sostuvo que contribuir a salvar una vida y devolver la esperanza a otra familia constituye un gesto de gran trascendencia.