El Ministerio de Energía de Chile analiza la posible incorporación de la gasolina E10, una mezcla compuesta por un 90% de bencina y un 10% de etanol, alcohol que puede obtenerse de plantas. La medida busca diversificar el suministro energético del país, considerando que actualmente el 85% de la bencina que se consume en Chile proviene de Estados Unidos. El etanol, en tanto, se importa principalmente desde Argentina y Bolivia, según informó Reuters.
Los posibles efectos de esta combinación en los vehículos fueron abordados por una investigación publicada en 2026 en la revista científica ACS Omega. El trabajo fue liderado por investigadores de la Universidad King Fahd de Petróleo y Minerales (KFUPM), de Arabia Saudita, quienes probaron distintas proporciones de etanol y bencina en un motor monocilíndrico instalado en un banco de pruebas.
Mejor rendimiento con mezclas de hasta 30%
El estudio determinó que incorporar etanol en proporciones de hasta un 30%, correspondiente a una mezcla E30, puede mejorar de manera importante la eficiencia de la combustión. En las pruebas, esta formulación alcanzó una eficiencia térmica de 34,5%, casi un 11% más que la bencina pura.
Los investigadores atribuyeron este resultado al mayor octanaje del etanol, que contribuye a evitar el autoencendido o “picoteo” del motor. También influyeron su combustión más rápida y la forma más uniforme en que se quema la mezcla.
Reducción de contaminantes
Las pruebas también mostraron efectos favorables sobre las emisiones cuando se utilizó una mezcla E60, con un 60% de etanol. En ese escenario, se registraron disminuciones de hasta 16% en el dióxido de carbono (CO2), 27% en el monóxido de carbono, 38% en los óxidos de nitrógeno y 57% en los hidrocarburos no quemados.
El límite aparece con proporciones más altas
El comportamiento comenzó a empeorar cuando el etanol alcanzó el 40% de la mezcla. Desde ese nivel se observaron descensos pronunciados en la presión de combustión y en la eficiencia, además de fallas de encendido e inestabilidad en el funcionamiento.
La explicación está en que el etanol entrega menos energía por litro que la bencina. Por esa razón, se necesita quemar una mayor cantidad de combustible para mantener una potencia equivalente. En las pruebas con etanol puro, el consumo específico casi duplicó al registrado con bencina pura, lo que se traduciría en una mayor frecuencia de recarga.
Qué implicaría para los vehículos en Chile
La mezcla E10 que evalúa Chile se encuentra muy por debajo de las proporciones asociadas a los problemas de rendimiento observados en la investigación. Por ello, el estudio indica que debería ser compatible con la infraestructura actual de los motores y que no requeriría modificaciones importantes en los automóviles.
En ese contexto, la implementación de la E10 podría mantener un rendimiento similar o ligeramente superior, junto con una menor emisión de contaminantes y sin la necesidad de adaptar los vehículos.
De todos modos, los resultados deben interpretarse considerando el alcance del trabajo: se utilizó bencina certificada de laboratorio y un motor monocilíndrico de banco de pruebas, no un automóvil comercial en circulación. A pesar de esa limitación, las conclusiones sobre el comportamiento del etanol como aditivo son consistentes con la experiencia de otros países que emplean mezclas similares. Además, el uso de etanol como combustible no constituye una novedad tecnológica.
Fuente: BioBioChile