Por Estefanía González
En la mina de cuarzo de Chipel, rodeados por los cerros característicos de la provincia del Limarí, un grupo de visitantes despliega sus esterillas para participar en una clase de yoga. La actividad se desarrolla lejos de una sala convencional y propone detenerse, concentrarse en la respiración y escuchar los sonidos del entorno, como el canto de las aves, el viento y el movimiento de las hojas de los árboles. La iniciativa abre una alternativa para el turismo de bienestar en Combarbalá.
Una clase guiada por la naturaleza
La experiencia está liderada por Ivette Lagos, profesora de yoga, quien considera que el contacto con la naturaleza es un componente fundamental de este tipo de jornadas. La combinación de movimiento, respiración y un entorno diferente al cotidiano permite crear un espacio para hacer una pausa y dirigir la atención hacia uno mismo.
El valor de permanecer en el presente
Lagos resume lo que puede encontrar una persona en esta actividad como un “Reencontrarse con uno mismo”. Para conseguirlo, plantea que es necesario dejar por un momento las preocupaciones y concentrarse en el presente.
“Estar en el presente genera hormonas del bienestar y solo cuando estamos en el presente es cuando podemos realmente llegar a esa plenitud”, señala la instructora.
El cuarzo como parte de la propuesta
El desarrollo de la clase en una mina de cuarzo le entrega una particularidad a la experiencia. Este mineral está estrechamente relacionado con la identidad de Combarbalá y, en este caso, se transforma en un elemento central de una actividad que busca favorecer la sensación de conexión con la tierra.
Una oferta turística que busca diversificarse
La clase de yoga se integra a los esfuerzos por ampliar las alternativas para quienes llegan a la comuna. Combarbalá ha construido una oferta asociada especialmente al astroturismo y al patrimonio arqueológico, aunque también cuenta con paisajes y espacios naturales aptos para desarrollar otras actividades.
El trabajo de Intiwasi
Paola Yáñez, guía turística y creadora del tour operador Intiwasi, ha seguido de cerca este proceso. Se instaló en Combarbalá en 2004 y desde entonces se ha dedicado a recopilar antecedentes históricos locales y a desarrollar recorridos para dar a conocer los atractivos del territorio.
En 2015 formalizó su emprendimiento con el respaldo de un proyecto de Fosis y comenzó a ampliar sus vínculos con agencias y operadores de otras regiones para atraer visitantes a la comuna.
Recorridos y experiencias disponibles
Actualmente, la propuesta de Yáñez contempla distintas alternativas:
- Recorridos por la mina de cuarzo de Chipel.
- Visitas a la Reserva Nacional Las Chinchillas.
- Experiencias en el valle de Cogotí y en sitios arqueológicos con petroglifos.
- Actividades vinculadas con la observación astronómica.
- Programas de varios días para conocer el territorio con mayor profundidad.
La guía explica que el desarrollo turístico ha sido lento, en parte porque durante años la actividad no tuvo el mismo protagonismo que otros sectores económicos de la comuna. Sin embargo, la coordinación entre emprendedores ha permitido crear nuevas oportunidades y ofrecer experiencias más completas.
“Lo que queremos es que esto no sea estacional, que ojalá sea durante todo el año”, plantea Yáñez.
En ese objetivo, considera fundamental articular los servicios disponibles en la zona. La colaboración entre guías, alojamientos y restaurantes permite organizar programas que integren diversas actividades y faciliten la llegada de personas provenientes de otras zonas del país.
Una forma distinta de conocer el territorio
La experiencia de yoga en la mina de cuarzo de Chipel forma parte de la búsqueda de nuevas propuestas para la comuna. Según Yáñez, anteriormente se habían organizado actividades similares para grupos de visitantes, pero dejaron de realizarse con regularidad. Ahora se pretende retomarlas e incorporarlas a la oferta turística local.
La iniciativa también está vinculada con Combarbalá Viva, agrupación que reúne emprendimientos de distintos ámbitos del turismo y trabaja para fortalecer la promoción de la comuna. Propuestas como el yoga amplían las opciones para quienes buscan combinar los atractivos tradicionales con actividades de bienestar.
Más allá de los lugares reconocidos
Para la guía, uno de los desafíos consiste en que los visitantes exploren más allá de los sitios que ya cuentan con mayor reconocimiento. La comuna dispone de paisajes, senderos y vestigios arqueológicos que pueden complementar una estadía y estimular recorridos más prolongados, siempre considerando las condiciones de acceso y la seguridad de cada lugar.
Un recorrido por una mina a cielo abierto
Yáñez explica que la mina de cuarzo de Chipel corresponde a un espacio de explotación a cielo abierto que reúne condiciones para recibir visitas turísticas. Esto la diferencia de otros yacimientos del sector, que presentan mayores riesgos de acceso.
Además de participar en la clase de yoga, los visitantes recorren la mina y conocen los vestigios encontrados en el lugar, entre ellos puntas de flecha de cuarzo. La guía también relata parte de la historia del sitio y muestra distintas artesanías que pueden elaborarse con este mineral.