A cinco años de su fallecimiento, la figura de Renán Fuentealba Moena continúa presente en la memoria de la Democracia Cristiana, de sus antiguos colaboradores y de la comunidad de la Región de Coquimbo.
Este jueves 1 de octubre se cumplieron cinco años de la muerte de quien fue considerado una de las figuras más influyentes, respetadas y determinantes de la política chilena durante el siglo XX y comienzos del XXI. Fuentealba falleció en 2021, a los 104 años, como uno de los últimos militantes históricos de la generación que dio origen a la colectividad democratacristiana.
Una conmemoración austera, pero no silenciosa
El nuevo aniversario transcurrió sin romerías, actos masivos ni ceremonias oficiales. La ausencia de grandes homenajes públicos dio paso a una jornada tranquila y sencilla, un tono que, según quienes conocieron al dirigente, era coherente con su personalidad reservada y austera.
Sin embargo, la falta de actividades públicas no significó olvido. La memoria del exintendente regional permanece vigente dentro de la Democracia Cristiana (DC) y en el tejido social de la Región de Coquimbo, donde dejó una huella profunda durante su gestión.
Un liderazgo sostenido en la ética
El recuerdo de sus colaboradores
María Cecilia Rojas, quien fue su secretaria histórica y colaboradora durante décadas, recuerda a Fuentealba con especial emoción. Lo describe como una persona entrañable y destaca su consistencia moral en momentos complejos.
“Hoy día hacen falta personas como él, con su carácter, íntegro, una gran persona”, afirma Rojas. A su juicio, la calidad humana y el compromiso profesional del dirigente lo convirtieron en alguien imposible de olvidar para quienes trabajaron junto a él.
Una referencia permanente para la DC
La dirigencia regional de la colectividad comparte esa valoración. Darwin Ibacache, presidente regional de la Democracia Cristiana, considera que la muerte de Fuentealba significó una gran pérdida para el mundo político, aunque subraya que su nombre continúa siendo un referente imprescindible para el partido.
“En los grupos internos del partido se le está recordando, y sobre todo su gestión, la transversalidad que hubo en los grandes acuerdos que él pudo llevar a cabo en la región cuando fue intendente. Creo que fue una figura bien relevante que hoy día nos permite tenerlo como una referencia constante”, expresa Ibacache.
Convicciones firmes y compromiso democrático
Patricio Solís, militante de la DC y expresidente regional de la colectividad, también destaca los momentos que compartió con el histórico dirigente. Para Solís, el sello de Fuentealba estuvo en la firmeza de sus convicciones y en su lealtad a los valores humanista-cristianos.
“Tuvo un liderazgo e ideas muy firmes y profundas, y un compromiso estricto con la democracia”, recuerda Solís. Además, sostiene que el dirigente entregó a la zona una visión clara sobre las prioridades regionales y que, como intendente, realizó uno de los trabajos de liderazgo más destacados en la Región de Coquimbo.
Una trayectoria de compromiso y resistencia
De la Falange Nacional a la conducción de la DC
La vocación de servicio público de Renán Fuentealba Moena comenzó a formarse desde temprana edad. Nació en Talcahuano en 1917 y posteriormente se trasladó a la capital para cursar sus estudios superiores en la Universidad Católica de Chile, donde obtuvo el título de abogado en 1943.
Su actividad política se inició en la Falange Nacional, organización en la que se desempeñó como dirigente juvenil desde 1939. Su relación con el mundo local y la provincia se fortaleció cuando ejerció como regidor de la Municipalidad de Illapel.
En 1957, participó como uno de los protagonistas del proceso fundacional del Partido Demócrata Cristiano. Bajo esa bandera, fue parlamentario, primero como diputado por la zona y luego como senador. Su influencia en la política nacional creció rápidamente, hasta asumir la presidencia nacional de la DC en 1961.
La Carta de los 13 y el exilio
Uno de los episodios más relevantes de su trayectoria ocurrió en septiembre de 1973. Tras el golpe de Estado, Fuentealba se convirtió en una de las voces más firmes dentro de su partido y fue uno de los firmantes de la denominada “Carta de los 13”.
El documento marcó un momento decisivo al rechazar públicamente el quiebre institucional. Su oposición a la dictadura militar le significó persecución y un exilio forzoso en Costa Rica en 1974. Su regreso a Chile se concretó en 1983.
Obras y visión de futuro en la Región de Coquimbo
Con el retorno de la democracia, en 1990, el Presidente Patricio Aylwin lo convocó para asumir como intendente de la Región de Coquimbo.
Fuentealba permaneció al frente de la intendencia durante 11 años, entre 1990 y 2001. Ese período comprendió tres gobiernos consecutivos: los de Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos.
El legado de la infraestructura hídrica
Darwin Ibacache destaca que durante su administración se impulsaron obras que todavía tienen relevancia para las provincias de la región. A su juicio, ese trabajo dio continuidad a la labor que la DC había desarrollado años antes con la reforma agraria y que Fuentealba proyectó mediante la construcción de grandes embalses.
“Él impulsó muchas obras que hoy día son bien sensibles. Lo que dejó plasmado en las provincias tiene relación con una continuidad de lo que hizo la DC hace muchos años atrás con la reforma agraria, y que él vio reflejado en los grandes embalses que hoy tiene la región”, explica el presidente regional de la colectividad.
En la provincia de Choapa, agrega Ibacache, se recuerda especialmente su impulso al embalse El Bato, considerado uno de los grandes proyectos de su gestión.
“En la provincia de Choapa se le recuerda especialmente por el embalse El Bato, que fue uno de los grandes proyectos que él impulsó. Si bien hoy día gozamos de una relativa salud hídrica, sin duda estas megaobras fueron las que permitieron sostener el recurso hídrico por varios años en la región”, afirma.
Continuidad del servicio público
Después de finalizar su extenso período al frente del Gobierno Regional en 2001, Fuentealba no abandonó el servicio público. Continuó trabajando como abogado en las direcciones de Asesoría Jurídica de las municipalidades de Coquimbo y La Serena.
Su trayectoria política, su defensa de la democracia, la firmeza de sus convicciones y las obras que promovió mantienen vigente su legado entre militantes, dirigentes y colaboradores. A cinco años de su partida, Renán Fuentealba sigue siendo recordado como una figura central de la Democracia Cristiana y de la historia política de la Región de Coquimbo.