El cobre chileno enfrenta una paradoja: baja la producción, pero suben los ingresos

El cobre chileno enfrenta una paradoja: baja la producción, pero suben los ingresos

La minería chilena atraviesa un escenario marcado por el contraste: durante 2026 la producción de cobre disminuyó, pero el fuerte aumento del precio internacional del metal elevó los ingresos fiscales y favoreció los resultados de las compañías mineras.

Una caída concentrada en las grandes operaciones

Según cifras de la Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO), Chile produjo 2,48 millones de toneladas durante el primer semestre de 2026. El volumen representa una baja de 6,6% frente al mismo período del año anterior.

La mayor parte del retroceso se concentró en algunas de las principales faenas del país. CODELCO, Escondida y Spence explicaron en conjunto el 91% de la disminución neta registrada entre enero y junio.

La evolución de la producción volvió a abrir el debate sobre el desempeño de la principal industria exportadora de Chile y su aporte al crecimiento económico. Sin embargo, los especialistas consultados advierten que la menor extracción no necesariamente configura una crisis del sector.

Factores estructurales detrás del menor desempeño

Pablo Pinto, economista y rector de la Universidad Santo Tomás La Serena, considera técnicamente incorrecto hablar de una “recesión del cobre”, expresión que ha utilizado el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. A su juicio, la baja responde principalmente a problemas estructurales internos y no a una contracción de la demanda internacional.

Entre las causas menciona el envejecimiento de los yacimientos, la menor ley del mineral y los retrasos en proyectos de expansión, especialmente en las operaciones de mayor tamaño. Además, la producción anual proyectada se ubicaría en niveles similares a los de 2023, lo que reflejaría un estancamiento de largo plazo más que una crisis coyuntural.

El precio mejora la recaudación, aunque con límites

La situación cambia al observar los ingresos. El presupuesto fiscal fue elaborado considerando un precio de referencia cercano a US$4,3 por libra, mientras que el cobre ha promediado alrededor de US$5,95 durante el ejercicio 2026.

Para Pinto, esta diferencia puede impulsar la recaudación mediante los impuestos a la minería, los aportes de CODELCO y los ingresos provenientes del litio. En ese contexto, los ingresos efectivos del gobierno central podrían aumentar 6% real respecto de 2025.

El académico resume el escenario como una paradoja: el país produce menos cobre, pero obtiene más recursos gracias al valor alcanzado por el metal.

Álvaro García, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, advierte que para medir el impacto tributario no deben considerarse únicamente los máximos diarios, sino el promedio anual del precio. Un valor puntual de US$7 por libra tendría una incidencia limitada si no modifica de manera importante el promedio del ejercicio.

Si el promedio anual se acercara a ese nivel, una posibilidad que García considera poco probable, el efecto fiscal sería relevante. El decano estima que cada centavo adicional en el precio promedio representa aproximadamente US$100 millones más en valor exportado. Como el Estado capta cerca del 40% mediante impuestos, royalties y utilidades de CODELCO, el impacto podría alcanzar varios miles de millones de dólares.

De todos modos, García subraya que estos ingresos son cíclicos y no necesariamente se traducen en una mejora del balance estructural de las finanzas públicas.

El impacto en las regiones mineras

Orlando Robles, economista y director de Investigación, Innovación y Postgrado de la Universidad Central Región de Coquimbo, señala que la llamada paradoja minera también se expresa directamente en los territorios. Según explica, Chile está extrayendo menos cobre, pero lo vende a valores históricamente altos, mientras la producción muestra una desaceleración.

Aunque la minería tiene un peso menor en la economía de la Región de Coquimbo que en zonas como Antofagasta, comunas como Salamanca, Andacollo, Illapel y Ovalle dependen fuertemente de esta actividad. Lo mismo ocurre con miles de familias vinculadas a la pequeña minería.

Robles sostiene que cualquier retroceso en las faenas se transmite rápidamente a las actividades relacionadas, entre ellas el transporte, el alojamiento, la alimentación y el comercio.

Al mismo tiempo, el cobre continúa siendo una de las principales fuentes de financiamiento del Estado. Por eso, los precios elevados también pueden ampliar los recursos destinados a programas e inversiones públicas. El desafío, según los expertos, consiste en recuperar la capacidad productiva y dinamizar el empleo en las regiones mineras.

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