Universidad Católica protagonizó una noche inolvidable al imponerse por 1-0 a Boca Juniors en La Bombonera, un resultado que le permitió asegurar el liderato del Grupo D y su clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores. El tanto de la victoria lo marcó Clemente Montes en el primer tiempo, en medio de un partido en el que el equipo chileno combinó oportunismo, orden defensivo y temple para resistir los embates del local. Con el triunfo, el conjunto dirigido por Daniel Garnero alcanzó los 13 puntos, dejó fuera de la competición a Boca —que deberá disputar el repechaje de la Copa Sudamericana— y celebró a lo grande ante sus hinchas en Buenos Aires.
Triunfo que vale un liderato histórico
El resultado en Buenos Aires no solo selló una victoria de prestigio, sino que consolidó a Universidad Católica en la cima del Grupo D con 13 unidades. La campaña le permitió cerrar la fase con autoridad y asegurar su presencia en los octavos de final del máximo torneo continental. En la misma zona, el otro clasificado fue Cruzeiro, que confirmó su avance tras golear a Barcelona SC en la última jornada. Para Boca Juniors, en tanto, la derrota significó una dura eliminación de la Libertadores ante su público y la necesidad de encarar el repechaje de la Sudamericana, un golpe sensible en un escenario tan emblemático como La Bombonera. La noche marcó, además, uno de los triunfos internacionales más resonantes del cuadro chileno en el último tiempo.
Un comienzo local con dominio y pocas certezas
El partido arrancó con el ímpetu esperado del local. Boca Juniors, obligado a ganar, asumió el control territorial en los primeros minutos, inclinando la cancha y apretando a su rival. Las principales aproximaciones llegaron por intermedio de Exequiel Zeballos y Marco Pellegrino, cuyas intervenciones mantuvieron en alerta a la zaga visitante. Sin embargo, la falta de precisión en los metros finales y la solvencia del arquero Vicente Bernedo evitaron que el dominio se tradujera en el marcador. Católica, por su parte, se mantuvo ordenada, compacta y paciente, esperando el momento indicado para explotar los espacios a la espalda de la defensa xeneize. Esa disciplina defensiva y la calma para tomar decisiones empezarían a inclinar la balanza con el correr de los minutos.
Clemente Montes silenció La Bombonera
Cuando mejor jugaba el cuadro local, llegó el golpe visitante. A los 34 minutos, una acción precisa y bien tejida por Cristian Cuevas, Fernando Zuqui y Eugenio Mena derivó en una habilitación al espacio para Clemente Montes. El delantero definió con un potente derechazo, inatajable para el arquero, y desató la sorpresa. El gol provocó un silencio rotundo en La Bombonera, solo quebrado por la algarabía de los cerca de dos mil hinchas cruzados que acompañaron al equipo en Buenos Aires. Ese tanto, producto de una ráfaga de precisión en tres cuartos y de la eficacia que le faltó al local, terminó siendo el punto de inflexión del encuentro.
Católica resistió con temple y el VAR fue protagonista
En el complemento, la dinámica se acentuó: Boca se volcó definitivamente al ataque y Universidad Católica defendió con orden, cerrando líneas y apostando a alguna contra aislada. La ocasión más clara del local llegó a los 72 minutos, cuando un balón quedó a merced de la igualdad, pero Jhojan Valencia salvó sobre la línea y, en la misma jugada, Vicente Bernedo respondió con una intervención determinante. La tensión aumentó a cinco minutos del final, cuando Boca encontró el empate, pero la acción fue invalidada por posición de adelanto tras la revisión del VAR. La decisión alimentó la desesperación del conjunto argentino y reforzó la convicción defensiva de la visita, que no se desordenó en los instantes decisivos.
El pitazo final, la celebración y los abucheos
Con el cierre del partido, Universidad Católica celebró una clasificación histórica en un escenario cargado de simbolismo para el fútbol sudamericano. El líder del Grupo D se abrazó en medio del campo, sabiendo que el objetivo estaba cumplido y que el camino continental continúa en los octavos de final. Del otro lado, Boca Juniors padeció una eliminación dolorosa que se tradujo en fuertes abucheos desde las tribunas. El contraste en las emociones fue total: mientras el cuadro chileno reforzó su crecimiento y sus expectativas en la Copa Libertadores, el local deberá recomponer su rumbo en el repechaje de la Sudamericana.
Un resultado que refuerza la campaña cruzada
El triunfo en Buenos Aires encaja en la lógica de una campaña sólida de Universidad Católica en el torneo, sustentada en eficacia ofensiva en momentos clave y un bloque defensivo que respondió en los pasajes de mayor exigencia. La figura de Bernedo, la lectura del cuerpo técnico de Daniel Garnero y la contundencia de Montes sintetizan un libreto que, ante un gigante continental como Boca Juniors, mostró madurez competitiva. Con 13 puntos y la cima del grupo asegurada, el equipo chileno encara el tramo eliminatorio con confianza y con la validación que otorga ganar en La Bombonera.
La jugada que cambió el partido
El tanto de Clemente Montes nació de una secuencia asociativa que encontró precisión y velocidad en el momento justo. Cristian Cuevas, Fernando Zuqui y Eugenio Mena participaron en la creación que rompió líneas y habilitó al delantero, quien resolvió con un disparo potente. Esa acción, a los 34 minutos, desnudó la fragilidad del local para defender transiciones y otorgó a Católica el marco ideal para gestionar la ventaja.
La polémica del final y la solidez en el arco
El tramo decisivo reunió los elementos más dramáticos del choque: un VAR que anuló el empate de Boca por posición de adelanto a cinco minutos del cierre y un Vicente Bernedo clave, respaldado por la salvada en la línea de Jhojan Valencia. Entre la tecnología, la tensión y la resistencia visitante, el marcador se congeló en 1-0, coronando una noche que pesará en el balance de ambos.
La victoria de Universidad Católica no solo reordena el mapa del Grupo D, sino que también instala al equipo chileno en el cuadro de honor de la fase de grupos de la Copa Libertadores. Ganar en La Bombonera, sostener la ventaja con personalidad y cerrar con 13 puntos son señales de una trayectoria consistente. Del lado de Boca Juniors, el golpe obliga a ajustes inmediatos antes del repechaje de la Copa Sudamericana. En lo estrictamente futbolístico, quedó claro que la eficacia y el orden pueden pesar más que la posesión cuando los márgenes son mínimos.