En vísperas de Navidad, este miércoles 24 de diciembre, el presidente Gabriel Boric difundió un mensaje dirigido a las familias de Chile a través de su cuenta de Instagram. En el registro, el mandatario combinó un balance de su administración con una invitación a la reflexión colectiva y un llamado a proyectar los desafíos por venir, en un año definido por intensos cambios políticos y sociales. Con un tono de cercanía y marcado acento en la unidad, el Presidente situó su intervención en el cierre del año y en la antesala del término de su mandato, subrayando el valor del encuentro familiar y la convivencia democrática.
Un mensaje navideño centrado en la reflexión y la memoria
El Jefe de Estado enmarcó su saludo en el sentido profundo de la fecha. La Navidad, afirmó, es una oportunidad para compartir con los seres queridos y para recordar a quienes ya no están, a quienes “sembraron antes que nosotros” y contribuyeron a construir el país actual. Con esta referencia, el Presidente apeló a la memoria como un anclaje de la convivencia y del horizonte común, instalando la idea de que el sentido de comunidad se robustece cuando se reconoce la historia y el legado de generaciones anteriores.
La dimensión afectiva y el reconocimiento de la pérdida también estuvieron presentes en su mensaje, al proponer este periodo como un tiempo de reunión y de cuidado. El énfasis en la cercanía familiar y en el agradecimiento por lo construido dotó al saludo de un carácter transversal, pensado para llegar a los distintos hogares del país, con independencia de sus miradas o sensibilidades.
Balance de un año intenso y proyección del camino por recorrer
En su intervención, Boric planteó que el fin de año invita a evaluar el camino transitado. Señaló que 2025 fue un año intenso, con avances, aprendizajes y desafíos pendientes, y destacó la pertinencia de preguntarse “qué hicimos bien” y “qué pudimos mejorar”. Este doble movimiento —revisión y proyección— fue presentado como un ejercicio necesario tanto para la vida personal y comunitaria como para la marcha del país.
El Presidente enmarcó esta evaluación en una mirada constructiva: pensar lo que viene y “cómo seguir construyendo familia, barrio, comunidad y, en definitiva, Chile”. Con ello, reforzó la idea de que la tarea de cohesionar y mejorar la vida común no es exclusiva del gobierno, sino que requiere la participación activa de la sociedad en su conjunto.
Llamado a la unidad: convivencia y respeto en la diversidad
El tono central del mensaje fue un llamado transversal a trabajar por un Chile más justo y cohesionado. Boric subrayó la importancia de respetar las diferencias políticas y sociales, y propuso que la base para la convivencia sea el reconocimiento recíproco y el orgullo por lo compartido. Su frase “Un Chile donde nos queramos un poquito más, nos valoremos más y estemos orgullosos de lo que hemos construido y de lo lejos que podemos llegar juntos” sintetizó esta apelación a la empatía y al sentido de proyecto común.
La alusión a la cohesión social, planteada desde la cercanía y el afecto, se inscribió en la voluntad de reducir distancias y reforzar acuerdos básicos que permitan a la sociedad enfrentar los desafíos venideros. El mensaje, en ese sentido, buscó situar la discusión pública en un registro constructivo, capaz de sostener el diálogo incluso en el desacuerdo.
Niños y niñas como protagonistas del presente y el futuro
El mandatario dedicó un saludo especial a los niños y niñas, a quienes definió como protagonistas del presente y del futuro. “Seguramente hoy los más felices son ellos”, señaló, enviándoles “un abrazo grande” y expresando que, como Gobierno, existe orgullo por haber trabajado por su bienestar. Al destacar a la infancia en una fecha particularmente significativa para ese grupo, el Presidente reforzó la dimensión simbólica de la celebración y la necesidad de orientar los esfuerzos comunes hacia su desarrollo y cuidado.
Este énfasis también dialoga con la perspectiva de largo plazo sugerida en el discurso: si la evaluación del año supone aprender y corregir, la proyección hacia el futuro adquiere su anclaje más concreto en la niñez, entendida como prioridad y como horizonte de sentido para las políticas y la convivencia.
Despedida desde La Moneda y saludo a chilenos en el país y en el exterior
En el tramo final, Boric extendió su saludo “a todos los rincones del país” y a los chilenos que viven en el extranjero, cerrando con un mensaje emitido “desde La Moneda” y con palabras de gratitud: “ha sido un orgullo compartir con ustedes”. La despedida, marcada por un tono de unidad, balance y despedida, se inscribe en un contexto de cierre de ciclo, en el que el Presidente encuadra su intervención como una de sus últimas comunicaciones oficiales en una fecha simbólica para Chile.
Esta mención reforzó el carácter institucional del mensaje, sin perder el registro cercano que lo atravesó desde el inicio: la combinación de saludo navideño, evaluación del año y proyección de desafíos permitió al mandatario articular un texto que conectó con lo íntimo y lo público, con el hogar y con el país.
Un discurso atravesado por cambios políticos y sociales
El mensaje se emitió en un año descrito por el propio Presidente como marcado por intensos cambios políticos y sociales. Sin entrar en detalles, el énfasis estuvo en reconocer que la dinámica de transformaciones exige aprender, ajustar y persistir en los objetivos compartidos. Desde esa clave, la invitación a balancear lo vivido y a preparar el camino refuerza una idea de continuidad: la vida democrática como un proceso en permanente construcción, que requiere cuidado cotidiano, respeto por las diferencias y compromiso con el bien común.
El tono general —reflexivo, cercano y convocante— buscó afirmar la pertenencia a un proyecto de país que se ancla en la familia, el barrio y la comunidad, y que, según planteó el mandatario, se sostiene en la capacidad de escucharse y de seguir colaborando pese a las legítimas divergencias.
En suma, el contenido difundido por el Presidente Boric propuso una mirada que combina memoria, evaluación y futuro, con la Navidad como escenario simbólico y la unidad como eje articulador.
El mensaje difundido en la víspera navideña situó la conversación pública en un registro de calma y reflexión, invitando a reconocer los esfuerzos del año, a valorar los vínculos y a encarar los desafíos con un ánimo de cooperación. En un cierre de ciclo institucional, el énfasis en la convivencia, el respeto y la cohesión se presentó como la base para sostener el diálogo democrático y el trabajo por un país que, en palabras del propio mandatario, se quiera “un poquito más” y se sienta orgulloso de lo que puede construir en conjunto.
Frases destacadas del mensaje
– “La Navidad es un tiempo para compartir con nuestros seres más cercanos y también para recordar a quienes sembraron antes que nosotros, a quienes construyeron el país en el que hoy vivimos.”
– “Es tiempo de pensar qué hicimos bien, qué pudimos mejorar y también de proyectar lo que viene: cómo seguir construyendo familia, barrio, comunidad y, en definitiva, Chile.”
– “Seguramente hoy los más felices son ellos. Quiero enviarles un abrazo grande y decirles que, como Gobierno, estamos orgullosos de haber trabajado por ustedes.”
– “Un Chile donde nos queramos un poquito más, nos valoremos más y estemos orgullosos de lo que hemos construido y de lo lejos que podemos llegar juntos.”
– “Desde aquí, desde La Moneda, les dejo un abrazo gigante a todas y todos. Muchas gracias, ha sido un orgullo compartir con ustedes.”
Puntos esenciales del saludo presidencial
– Llamado a la reflexión colectiva, al encuentro familiar y a la memoria de quienes ya no están.
– Balance de un año intenso, con avances, aprendizajes y desafíos pendientes.
– Invitación a fortalecer familia, barrio, comunidad y país desde la participación de todos.
– Reconocimiento a niños y niñas como protagonistas del presente y el futuro.
– Énfasis en la unidad, la convivencia y el respeto en un contexto de cambios políticos y sociales.
– Despedida desde La Moneda y saludo a chilenos en todo el territorio y en el extranjero, en la antesala del cierre de su mandato.