Da risa: Jadue critica a Vallejo por dichos sobre operación de EE.UU. en Venezuela

Da risa: Jadue critica a Vallejo por dichos sobre operación de EE.UU. en Venezuela

En una presentación marcada por el tono crítico y el carácter inusual del escenario —realizada en su domicilio por cumplir la medida cautelar de arresto domiciliario— el exalcalde de Recoleta, Daniel Jadue (PC), lanzó su libro “Revolución social en Chile” y, a la vez, un conjunto de cuestionamientos dirigidos al Gobierno del Presidente Gabriel Boric, al Frente Amplio, a la ministra Camila Vallejo y a su propio partido, el Partido Comunista. En un discurso de amplio espectro, acusó desconexión con la realidad política del país, pérdida del horizonte ideológico en la izquierda y complacencia institucional del oficialismo.

Un lanzamiento bajo arresto domiciliario y con críticas transversales

El exjefe comunal aprovechó la instancia de lanzamiento de su libro para desplegar una lectura severa del presente político. Desde su domicilio, recalcó que su análisis no solo apunta a decisiones puntuales del Gobierno y los bloques que lo componen, sino también a lo que definió como una falta de coherencia entre los principios históricos de la izquierda y las acciones que, a su juicio, se han adoptado en el último tiempo. Sus dardos se concentraron en la actuación del Ejecutivo, en el viraje del Frente Amplio hacia una lógica que calificó de tecnocrática, y en una autocrítica mayor: el estado actual del Partido Comunista.

Cuestionamientos al Gobierno y la lectura sobre Venezuela

Jadue situó parte de su intervención en los recientes dichos de la vocera de Gobierno en torno a la situación en Venezuela, exponiendo una discrepancia frontal con la narrativa que —según acusó— el Ejecutivo ha construido respecto del contexto internacional y su impacto doméstico. “Escuchaba una declaración de una ministra que alguna vez fue cercana, diciendo que lo que pasó en Venezuela podría pasarles a ellos en el Gobierno. Llega a dar risa”, afirmó, cuestionando lo que considera una desconexión profunda entre el Ejecutivo y la realidad política del país.

Desde esa perspectiva, planteó que el Gobierno mantiene una autopercepción como proyecto transformador que no se condice con los resultados alcanzados. El exalcalde reprochó esa distancia y la interpretó como un síntoma de falta de sintonía entre el relato oficialista y los efectos concretos de su gestión.

Vallejo, el temor del oficialismo y los pilares del modelo

El exjefe comunal profundizó su crítica sosteniendo que la administración en curso “todavía se cree revolucionaria”, pese a no haber tensionado —según su evaluación— los pilares estructurales del modelo. “¿Será que es tal la desconexión de esta ministra con la realidad que ha generado su propio gobierno, que todavía se creen revolucionarios?”, inquirió.

A su juicio, ni la propiedad, ni el poder, ni las relaciones sociales se han visto realmente puestos en jaque por las políticas impulsadas, y aun así observó una reacción temerosa frente a escenarios internacionales y a la discusión sobre posibles injerencias externas. “No pusieron nunca en jaque ni la propiedad, ni el poder, ni las relaciones sociales, y aun así tienen miedo. Ahora recién se acordaron de que la intervención no era buena”, agregó, ligando su crítica al modo en que el oficialismo procesa los riesgos y las comparaciones regionales.

Dardos al Frente Amplio: tecnocracia, falta de autocrítica y desconexión

El Frente Amplio fue otro de los focos del análisis. Jadue señaló que el bloque arribó al poder con un discurso “tecnocrático, nunca autocrítico”, que no logra conectar con las demandas de las bases sociales. En ese marco, fustigó la tendencia —que atribuyó a sectores oficialistas— de explicar el avance de la derecha y el triunfo de José Antonio Kast apelando principalmente a factores exógenos: “La culpa la tiene siempre la ola ultraconservadora mundial, nunca nosotros”, ironizó.

El exalcalde planteó que, bajo esa lógica, se diluye la evaluación de responsabilidades internas y se dificulta encauzar transformaciones que exijan cambios de rumbo o una revisión sustantiva de la estrategia política.

Autocrítica al Partido Comunista: horizonte extraviado y decisiones difíciles

En uno de los pasajes más duros, Jadue se detuvo en su propia colectividad para sostener que “No hay una izquierda revolucionaria” y que, en el presente, “no hay izquierda en este país”. Fue más allá: “Ni siquiera nosotros los comunistas podemos decir que tenemos un programa de izquierda”, declaró, abriendo un flanco de debate en el interior del Partido Comunista.

Recordó decisiones respaldadas por el PC que, a su entender, tensionan su ideario histórico: “El Partido Comunista aprobó la militarización de la Araucanía, aprobó leyes represivas y reformas que, si las hubiera presentado Piñera, no se las habríamos aprobado nunca”, acusó. En esa línea, comparó la actual reforma previsional con una impulsada durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, sugiriendo similitudes que antes —a su juicio— habrían sido inaceptables para su partido.

El exalcalde lamentó, además, la pérdida del prisma histórico y de lucha de clases en la reflexión política, incluso al interior del PC: “Pensar la política desde la historia y la lucha de clases hoy es escaso. Pareciera haber desaparecido incluso del léxico del Partido Comunista”, indicó.

Una izquierda “cómoda” y la relación con el poder

A partir de ese diagnóstico, Jadue caracterizó al sector como una izquierda cómoda, “sobreinstitucionalizada” y “enamorada de los salarios del Estado”. Esa expresión condensó su crítica a lo que percibe como un alineamiento con la lógica del poder y con una práctica política reacia a la confrontación de fondo con el modelo. Para el exalcalde, esa deriva supone un desdibujamiento del horizonte transformador que —en su visión— debiera guiar a las fuerzas de izquierda.

Situación personal y denuncia de persecución

El exjefe comunal cerró su intervención con un trazo personal, vinculando su arresto domiciliario a una supuesta persecución política. “Estoy aquí preso en este gobierno, con ministros comunistas, y todos saben que esto es un montaje”, afirmó, para luego interpelar a su propio sector: “¿Y alguien dentro del mundo nuestro ha reaccionado? No, porque son parte de la persecución”.

Sus declaraciones tensionaron tanto al oficialismo como a su partido, al colocar en primer plano la disputa sobre el sentido del proyecto político, la coherencia programática y los límites de las alianzas que, según su evaluación, han terminado por vaciar la promesa transformadora.

Frases clave que marcaron el lanzamiento

– “Llega a dar risa”, en alusión a la comparación con Venezuela y al “temor” del oficialismo.
– “No pusieron nunca en jaque ni la propiedad, ni el poder, ni las relaciones sociales”, en su crítica a la falta de cambios estructurales.
– “No hay una izquierda revolucionaria… ni siquiera nosotros los comunistas podemos decir que tenemos un programa de izquierda”, como autocrítica de fondo al PC.
– “El Partido Comunista aprobó la militarización de la Araucanía, leyes represivas y reformas…”, al enumerar decisiones que considera contradictorias.
– “Nos hemos convertido en una izquierda cómoda, sobreinstitucionalizada, enamorada de los salarios del Estado”, como síntesis de su evaluación ideológica.
– “Estoy aquí preso… esto es un montaje… son parte de la persecución”, al vincular su situación judicial con una persecución política.

Ejes de crítica y alcance político

– Desconexión del Gobierno con la realidad política y autopercepción “revolucionaria” sin reformas estructurales.
– Viraje “tecnocrático” del Frente Amplio, acompañado de escasa autocrítica y apelación a factores externos para explicar el avance opositor.
– Pérdida del horizonte de lucha de clases y del lenguaje histórico en la izquierda, con decisiones del PC que —según Jadue— contradicen su ideario.
– Señalamientos a una izquierda “cómoda” y “sobreinstitucionalizada”, y denuncia de persecución en su caso personal.

En el plano informativo, el lanzamiento de “Revolución social en Chile” operó como un punto de inflexión discursivo: desde el encierro domiciliario, Daniel Jadue reactivó viejos y nuevos debates en el oficialismo y la izquierda, cruzando el análisis de coyuntura con una crítica sistémica a la orientación ideológica y a la práctica política de su sector. Sin anunciar hojas de ruta ni propuestas concretas en esta instancia, sus palabras dejaron instaladas interrogantes sobre la coherencia programática, el alcance real de las transformaciones emprendidas y la distancia —o cercanía— entre los relatos y las decisiones que han marcado el último ciclo político.

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