Agenda laboral: el secreto radica en enfocarse en la eficiencia y los estímulos.

Desafíos del nuevo Gobierno: 700 mil empleos para el futuro de Chile

El próximo 11 de marzo, el Presidente electo, José Antonio Kast, asumirá el desafío monumental de generar 700 mil nuevos empleos en Chile. Un reto ambicioso que busca elevar la tasa de ocupación de adultos entre 15 y 64 años hacia el 70%, el promedio de la OCDE. Sin embargo, este objetivo no será sencillo. El país se enfrenta a una transición demográfica adversa y ha visto un incremento del 40% en los costos laborales durante el actual Gobierno, a causa de nuevas leyes relacionadas con el salario mínimo y reformas vitales en el ámbito laboral y de pensiones. Con un desempleo proyectado del 8,6% para 2025, la estrategia del nuevo Gobierno debe adaptarse de la rigidez actual hacia una estructura que fomente incentivos y eficiencia en el mercado laboral.

Adaptabilidad y modernización del sistema laboral

Una de las primeras medidas propuestas es la adaptabilidad en las jornadas laborales. La implementación de pactos de jornadas mensuales y el uso de bolsas de horas extraordinarias son fundamentales. Además, se sugiere la compensación de horas extras por vacaciones, permitir alternativas en los horarios de inicio y término, y adelantar el horario de salida reduciendo el tiempo destinado a colaciones. Para los adultos mayores, es crucial establecer bandas horarias o la libre elección de entrada y salida, facilitando así su inclusión en el ámbito laboral.

Iniciativas enfocadas en el empleo equitativo

En segunda instancia, el nuevo Gobierno propone un shock integrado de empleabilidad y capital humano. Focalizar esfuerzos en la creación de un Subsidio Unificado al Empleo podría ser una clave crucial. Este subsidio, que beneficiaría a mujeres, jóvenes y personas mayores de 55 años, debería cubrir entre el 20% y el 50% del ingreso bruto. Tal medida no solo incentivaría la contratación, sino que también se relacionaría con una modernización del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence), centrando la franquicia tributaria en competencias efectivas y evitando la financiación de cursos que no generan un impacto positivo en la productividad.

La sala cuna universal y su impacto en la fuerza laboral

Otro eje fundamental en esta agenda es la implementación de una sala cuna universal. La propuesta actual, la cual se basa en una cotización extra del 0,3%, conlleva riesgos significativos para la formalidad. Una alternativa más prometedora sería garantizar un costo cero mediante el uso de excedentes del Seguro de Cesantía, que cuenta con un stock superior a 15.400 millones de dólares. De esta manera, se podría financiar el beneficio sin afectar los ahorros individuales ni aumentar la carga tributaria. Además, es crucial reconocer el rol de las cuidadoras en zonas rurales, fijando aranceles anualmente para asegurar su inclusión en el sistema.

Certeza jurídica y reducción de la informalidad

La certeza jurídica es clave para promover un entorno laboral más estable. Proponer una Dirección del Trabajo que favorezca el empleo y reduzca la incertidumbre de los dictámenes es esencial. Esta institución debería priorizar la conciliación por sobre la judicialización de los conflictos laborales. Asimismo, es imperativo abordar la informalidad mediante la facilitación de la formalización de las empresas, simplificando los procesos burocráticos municipales a través de la digitalización, lo que también podría contribuir a un aumento en la tasa de empleo formal.

Desafíos en la negociación laboral y procesos de indemnización

Finalmente, es imperativo destacar que no hay espacio para negociaciones ramales que ignoren la diversidad y heterogeneidad de las empresas en Chile. Igualmente, es crucial evitar las indemnizaciones a todo evento, las cuales tienden a incrementar considerablemente los costos laborales. La invitación es a construir una agenda pragmática, sustentada en el crecimiento y la libertad de emprender, especial atención merece la creación de un ambiente más propicio para la inversión, donde los emprendedores se sientan apoyados y las nuevas empresas tengan espacio para crecer.

En síntesis, el nuevo Gobierno chileno enfrenta una situación laboral compleja, donde se requieren acciones dinámicas y focalizadas para lograr la ansiada creación de empleos. Es un momento esencial para repensar la política laboral del país, buscando un equilibrio que fomente tanto la eficiencia del mercado laboral como la igualdad de oportunidades para todos los sectores de la población. La mirada hacia un futuro laboral más inclusivo y robusto puede ser la clave para alcanzar las metas propuestas y enfrentar los desafíos que surgen en la nueva administración.

Deja una respuesta