Ñauca Sonidos explora la sonoridad ancestral del Limarí con réplicas de instrumentos indígenas

Ñauca Sonidos explora la sonoridad ancestral del Limarí con réplicas de instrumentos indígenas

Estefanía González

La experiencia comienza con sonidos semejantes al canto de las aves. Después se incorporan la lluvia, el viento, la percusión de las piedras campanas y las notas de ocarinas, silbatos y flautones chinos. Esta combinación busca crear un vínculo con la naturaleza y aproximarse a cómo pudieron sonar los pueblos indígenas que habitaban el territorio del Limarí antes de la llegada de los instrumentos europeos.

Ese es el punto de partida de Ñauca Sonidos, una agrupación formada por tres músicos de Monte Patria que investiga las sonoridades de los antiguos habitantes de la zona a partir de los vestigios arqueológicos encontrados en el territorio.

Una búsqueda vinculada a la identidad

Claudio Villanueva, integrante del grupo, explica que el proyecto nació de su interés por conocer sus orígenes y comprender las huellas dejadas por sus antepasados. «Orgullosamente digo que soy de ascendencia diaguita por mi abuela Campillay, Leticia Campillay», comenta.

El nombre de la agrupación refleja esa conexión con el pasado. Ñaupa o Ñauca es una palabra de origen quechua relacionada con lo antiguo y con aquello que proviene de un tiempo remoto. Desde esa referencia, los músicos buscan explorar los sonidos que pudieron acompañar la vida cotidiana y ceremonial de las antiguas comunidades.

Réplicas para investigar el paisaje sonoro

La investigación se apoyó en los instrumentos prehispánicos encontrados en el territorio, algunos de los cuales se conservan en el Museo del Limarí, en Ovalle. Entre las piezas hay objetos elaborados con caña, cerámica y piedra combarbalita, además de pitos acodados y otros instrumentos cuyas formas permiten explorar sus posibilidades sonoras.

A partir de estos hallazgos, los integrantes de Ñauca Sonidos encargaron réplicas para experimentar con sus características y acercarse a las sonoridades originales. «Nosotros hacemos la aproximación a la música que pensamos que se hacía», señala Villanueva.

El sonido como punto de partida

En esta propuesta, las aves y los elementos naturales ocupan un lugar central. Los sonidos producidos por los instrumentos se combinan con la percepción del entorno, como si el propio paisaje también formara parte de la interpretación.

El enfoque se distancia de la concepción occidental de la música, habitualmente asociada a melodías, ritmos y estructuras reconocibles. Para el grupo, el punto de partida es el sonido, sus variaciones, sus resonancias y la manera en que dialoga con el espacio.

El proceso se basa en la experimentación y la improvisación, ya que cada búsqueda puede revelar nuevas posibilidades. «Experimentamos y también improvisamos, porque van apareciendo cosas nuevas, sonidos nuevos», afirma Villanueva.

Trabajo con piezas originales

Uno de los momentos más significativos para la agrupación ocurrió en marzo del año pasado, cuando sus integrantes pudieron trabajar directamente con instrumentos originales hallados en contextos funerarios y conservados en el Museo del Limarí.

En esa instancia participaron un afinador, un sonidista y una ceramista dedicada a la elaboración de réplicas en Monte Patria. El equipo registró datos, exploró las afinaciones y observó con mayor precisión las características de las piezas. Ese trabajo permitió profundizar una investigación que continúa abierta y que también busca compartir sus descubrimientos con la comunidad.

Educación y respeto por la naturaleza

La agrupación ha llevado sus instrumentos y experiencias a escuelas y jardines infantiles de Monte Patria. Su objetivo no se limita a rescatar piezas o experimentar con sus sonidos, sino que también busca transmitir una forma de relacionarse con el entorno.

Villanueva explica que esperan que niños y adultos incorporen costumbres asociadas al respeto por la naturaleza: al elaborar los instrumentos, tomar solo lo necesario, no extraer de más, cuidar el entorno y contribuir a limpiarlo.

Proyección hacia otras comunidades

Ñauca Sonidos espera ampliar su trabajo con presentaciones en Valparaíso, entre ellas posibles visitas a la Universidad de Playa Ancha y a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. También busca reunirse con agrupaciones diaguitas de Quilpué y Villa Alemana para compartir experiencias y dar a conocer la investigación que desarrolla desde los valles de Monte Patria.

Para Villanueva, esta difusión no debe quedar restringida a especialistas ni limitarse a las salas de clases. Por eso, el grupo también participa en encuentros comunitarios, mateadas y experiencias turísticas, espacios donde niños y adultos pueden escuchar los instrumentos y acercarse a una propuesta que para muchos resulta completamente nueva.

«Apuntamos a que se haga masivo, que se conozca, que se respete y que se mantenga en el tiempo», concluye Villanueva.

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