Una familia de tres cóndores andinos se encuentra en buenas condiciones y atraviesa un proceso de adaptación luego de ser trasladada desde el Parque Pedro de Valdivia, en La Serena, hasta el Centro de Aves Rapaces de Talagante, en la Región Metropolitana.
Atención especializada
El grupo está compuesto por una pareja y su cría, aves que han permanecido en cautiverio desde la década de 1990. En su nuevo recinto reciben atención especializada para cumplir con la cuarentena, someterse a evaluaciones y contribuir a su conservación.
El operativo fue coordinado por la Municipalidad de La Serena y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Antes del traslado, los ejemplares fueron sometidos a rigurosos chequeos médicos con el fin de asegurar que pudieran realizar el viaje en condiciones adecuadas.
La reubicación busca mejorar el bienestar de los cóndores y proporcionarles un entorno más apropiado para el resto de sus vidas.
Descartan su liberación
A pesar del cambio de recinto, las aves no podrán ser liberadas en la naturaleza. Tras más de 30 años de interacción constante con seres humanos, perdieron sus instintos básicos de supervivencia, una condición que impide su reinserción en el medio natural.