Desde una pequeña fábrica a líder nacional: la historia de Celta
Desde su fundación en 1936, la empresa Celta ha experimentado una notable transformación que la ha llevado a posicionarse como una de las mayores productoras de colchones en Chile. Esta trayectoria no solo es testimonio del compromiso y visión de su fundador, sino también del trabajo continuado por generaciones en el marco de una economía en constante cambio.
Una familia en el corazón de la industria del colchón
Celta fue fundada por el padre de Fernando Sánchez, quien asumió la dirección de la compañía en los años ’70. Desde entonces, la empresa ha mantenido su espíritu familiar pero ha logrado expandir sus operaciones a nivel nacional. Hoy en día, Celta ocupa el tercer lugar en el mercado chileno, detrás de gigantes como Rosen y CIC, con una sólida cuota de aproximadamente el 30%. La compañía emplea a cerca de 600 trabajadores y produce hasta 2,000 colchones diarios, lo que refleja no solo su éxito comercial, sino también su compromiso social en la creación de empleo en la región de Coquimbo.
A medida que Celta creció, la necesidad de adaptarse a un mercado cambiante se hizo evidente. Fernando Sánchez destaca la importancia de estar arraigado en la región, a pesar de la operación nacional de la compañía. “Siempre quisimos que la mano de obra y la producción se quedaran en la región», señala Sánchez, enfatizando el apego emocional y social que mantiene Celta con Coquimbo.
Un nuevo horizonte: traslado y modernización
En respuesta a su creciente operación, Celta se encuentra en pleno proceso de traslado a una nueva planta ubicada en el sector El Peñón, a unos 20 kilómetros de su actual ubicación en La Cantera. Este cambio no solo implica un nuevo espacio físico, sino un ambicioso plan de modernización que incorpora tecnología de vanguardia. La nueva planta, que ya presenta un avance del 35% en su construcción, contará con innovaciones importantes que prometen transformar la manera en que se fabrican y distribuyen los colchones.
Uno de los aspectos más destacados de esta modernización es la adquisición de una máquina de compresión y enrollado. Esta tecnología revolucionaria permite reducir significativamente el volumen de los colchones, facilitando su transporte y logística. La inversión de aproximadamente US$250,000 en esta máquina no solo mejorará la eficiencia, sino que también abrirá nuevas oportunidades en el mercado internacional, especialmente en Estados Unidos, donde los precios de los colchones son considerablemente más altos.
Perspectivas comerciales y crecimiento sostenido
La visión de Fernando Sánchez para Celta se refleja en sus proyecciones comerciales. En una entrevista reciente con DF Regiones, el gerente general calificó el desempeño de la empresa como «muy bueno», proyectando ventas de $50 mil millones para el año 2026. Esto no solo sitúa a Celta en una posición favorable dentro del mercado chileno, sino que también refleja la confianza de Sánchez en la continuidad de la tradición familiar en un contexto de modernización y expansión.
La estrategia de Celta se ha centrado en mantener un equilibrio entre la producción local y la expansión nacional. Aunque la compañía tiene operaciones significativas en Santiago, su planta principal en Coquimbo sigue siendo el núcleo de su actividad. Este enfoque regional ha permitido que Celta no solo sea un actor importante en el mercado, sino también un referente en la creación de empleo en su área de origen.
Adaptación a un mercado cambiante
Una de las transformaciones más relevantes en el sector del colchón radica en el cambio de comportamiento de los consumidores. Fernando Sánchez señala que la percepción del colchón ha evolucionado, pasando de ser visto como un producto a cambiar solo cuando estaba en mal estado, a una inversión significativa en el dormitorio. Este cambio ha impulsado a los consumidores a investigar más, visitar tiendas y comparar productos, lo que ha beneficiado a Celta en su misión de ofrecer colchones de alta calidad.
Con el avance continuo de su operación y la absorción de tecnología moderna, Celta está bien posicionada para enfrentar los desafíos del mercado nacional y, potencialmente, internacional. La capacidad de ofrecer colchones comprimidos y fáciles de transportar es un factor que podría fortalecer su competitividad en el extranjero, especialmente dado el creciente interés en productos que faciliten la logística de transporte.
El recambio generacional en Celta
La historia de Celta no solo se centra en su éxito comercial, sino también en el legado familiar que representa. Fernando Sánchez ha comenzado el proceso de recambio generacional dentro de la empresa, con su hijo ya participando activamente y la segunda generación preparada para asumir mayores responsabilidades. Este enfoque familiar asegura que la visión y los valores que han guiado a Celta desde sus inicios se mantengan vivos mientras la empresa continúa creciendo y adaptándose a nuevas realidades.
Sánchez subraya la importancia de la nueva generación: «La idea es que continúe creciendo con la nueva generación, pero siempre desde Coquimbo.» Este compromiso con la región y con la historia familiar refleja una ética empresarial que trasciende más allá de las cifras y los logros económicos.
El camino hacia el futuro para Celta parece despejado y lleno de oportunidades. Con un fuerte enfoque en la modernización y la adaptación a un mercado cambiante, la compañía no solo se fortalece en el presente, sino que también se prepara para afrontar los desafíos de un futuro en constante evolución, todo mientras se mantiene fiel a sus raíces.